Los grandes veleros cruzan el Atlántico

Los grandes veleros cruzan el Atlántico

Tuiga y Viola, dos de los grandes clásicos del Yacht Club de Monaco, participan en las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos con una travesía que une algunos de los clubes náuticos más históricos de la costa este.


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La vela clásica mantiene una capacidad poco común para conectar épocas y territorios. Mientras buena parte de la náutica avanza hacia nuevos materiales, sistemas de propulsión y soluciones tecnológicas, algunas embarcaciones centenarias siguen navegando las mismas rutas que ayudaron a construir la historia de este deporte. Este verano, dos de esos veleros vuelven a cruzar el Atlántico para participar en uno de los mayores acontecimientos marítimos del año en Estados Unidos.

Los históricos Tuiga (1909) y Viola (1908), embajadores del Yacht Club de Monaco, han llegado a Nueva York para sumarse a las celebraciones del 250 aniversario de la Declaración de Independencia estadounidense. Su presencia marca el inicio de una campaña que recorrerá algunos de los clubes náuticos más emblemáticos de la costa este, desde Manhattan hasta Newport y Nantucket, reivindicando el patrimonio marítimo compartido entre Europa y Estados Unidos.

La elección de Nueva York tiene también un fuerte valor simbólico. Bajo la silueta de la Estatua de la Libertad, ambos veleros contrastan con el perfil contemporáneo de Manhattan y recuerdan una época en la que la navegación oceánica dependía exclusivamente de la pericia de las tripulaciones y del diseño de los cascos. Tuiga, además, mantiene una estrecha relación con la historia de la vela estadounidense tras haber sido gobernado por figuras como Dennis Conner, cuatro veces ganador de la America's Cup, o Paul Cayard, una de las grandes referencias de la vela internacional.

Sail4th 250, una celebración desde el mar

La primera gran cita será Sail4th 250, el encuentro marítimo organizado entre el 3 y el 8 de julio que reunirá cerca de cincuenta grandes veleros históricos y más de cuarenta buques militares procedentes de una veintena de países. Dentro del desfile internacional del 4 de julio, Tuiga y Viola navegarán junto a la goleta de la Marina francesa La Belle Poule, recorriendo el río Hudson desde el puente Verrazzano-Narrows hasta el George Washington Bridge, con paso frente a la Estatua de la Libertad y una revista naval formada por 37 unidades de distintas armadas.

El evento permitirá contemplar una imagen poco habitual: embarcaciones históricas compartiendo escenario con algunos de los principales buques militares actuales en una celebración que combina memoria histórica, patrimonio marítimo y diplomacia naval. Para los dos veleros del Yacht Club de Monaco, la participación supone además una oportunidad para acercar al público estadounidense la tradición de la vela clásica europea.

Un recorrido por la tradición náutica estadounidense

Tras su paso por Nueva York, ambos barcos iniciarán un itinerario por algunos de los clubes que han marcado la evolución de la vela norteamericana. La ruta incluye escalas en Larchmont, Indian Harbor, Seawanhaka, Devon, Montauk y Newport, sede histórica del New York Yacht Club y escenario durante más de un siglo de la America's Cup. Mientras Tuiga concluirá su campaña en Nantucket, Viola prolongará su estancia en Nueva Inglaterra participando hasta septiembre en distintas regatas dedicadas a embarcaciones clásicas.

Más allá del calendario deportivo, la iniciativa refuerza el trabajo que el Yacht Club de Monaco desarrolla desde hace años para mantener vivo el patrimonio náutico. Conservar barcos como Tuiga o Viola exige restauraciones continuas, conocimientos artesanales muy especializados y una dedicación que permite que estas embarcaciones sigan navegando más de un siglo después de su construcción.

La travesía demuestra que la vela clásica continúa desempeñando un papel que va mucho más allá de la competición. Cada puerto, cada club y cada regata contribuyen a preservar una parte de la historia marítima compartida entre Europa y Estados Unidos, manteniendo en activo embarcaciones que siguen siendo, además de excelentes navegantes, auténticos testimonios flotantes de la arquitectura naval.


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