Durante buena parte del siglo XX, muchos puertos mediterráneos vivieron de espaldas a la ciudad. La actividad comercial, la industria y la logística fueron ocupando progresivamente el frente marítimo hasta convertirlo en un territorio especializado, accesible solo para trabajadores o navegantes. En los últimos veinte años esa relación ha empezado a invertirse. Allí donde antes había muelles cerrados aparecen paseos, restaurantes, oficinas, espacios culturales y marinas concebidas para formar parte de la vida cotidiana de la ciudad.
Valencia se suma ahora a esa transformación con el desarrollo de Marina Port Valencia, un proyecto que avanza por fases y que este verano incorpora una de sus primeras piezas visibles: la puesta en funcionamiento de Marina City, la nueva dársena interior de la marina.
Más que una ampliación portuaria, el proyecto plantea una nueva relación entre la ciudad y el mar. La actuación se articula alrededor de tres ámbitos —Marina Norte, Marina City y Marina Sur— conectados por un recorrido paisajístico continuo diseñado por GM Paisajistas junto al estudio ERRE Arquitectura. Esa "cinta verde", concebida como paseo peatonal y ciclista, pretende eliminar la sensación de fragmentación que durante años ha caracterizado esta parte del puerto y favorecer un uso mucho más abierto del espacio.

Del puerto deportivo al nuevo barrio marítimo
La marina seguirá siendo el núcleo del proyecto, con amarres para embarcaciones de entre 12 y 130 metros, servicios náuticos y una oferta dirigida tanto a propietarios como a embarcaciones en tránsito. Pero el desarrollo incorpora una dimensión mucho más amplia.
Durante este verano abrirá un nuevo espacio gastronómico en las antiguas instalaciones del Panorama, mientras que en Marina Norte comenzará la construcción de edificios destinados a empresas vinculadas a la innovación, la economía azul y la actividad portuaria. El objetivo es crear un entorno donde convivan náutica, restauración, actividad empresarial y espacios públicos, siguiendo un modelo que empieza a consolidarse en varios frentes marítimos europeos.
La transformación no llegará de forma inmediata. El proyecto está planteado en distintas fases para que los nuevos espacios puedan incorporarse progresivamente al uso ciudadano mientras continúan las obras del conjunto.

La economía azul también cambia la ciudad
La evolución de Marina Port Valencia refleja una tendencia que va mucho más allá de la náutica. El concepto de economía azul ya no hace referencia únicamente a actividades relacionadas con el mar, sino también a la capacidad de los puertos para generar innovación, atraer empresas, crear empleo especializado y recuperar espacios urbanos que durante décadas permanecieron desconectados de la vida cotidiana.
En ese sentido, el puerto deja de entenderse exclusivamente como una infraestructura marítima para convertirse en un lugar de encuentro entre ciudad, turismo, emprendimiento y ocio.
Valencia lleva años reforzando esa relación con su litoral, especialmente desde la transformación iniciada tras la Copa América. Marina Port Valencia representa un nuevo paso dentro de ese proceso, incorporando criterios paisajísticos, movilidad peatonal y nuevos usos que buscan integrar definitivamente el puerto en la experiencia urbana.
Si durante décadas las ciudades crecieron dando la espalda al mar, muchos de los proyectos más ambiciosos del Mediterráneo vuelven ahora a mirar hacia él. Y esa reconexión ya no depende solo de construir nuevos amarres, sino de crear espacios capaces de ser vividos tanto por quienes llegan navegando como por quienes simplemente salen a pasear junto al agua.