Itama reúne a su familia en Porto Rotondo

Itama reúne a su familia en Porto Rotondo

La presentación del nuevo Itama 70 en Cerdeña muestra cómo algunos astilleros están transformando los encuentros de clientes en una parte esencial de la experiencia de marca.


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Comprar un barco nunca ha significado únicamente adquirir un objeto. En la náutica, especialmente en los segmentos de mayor nivel, el propietario también entra a formar parte de una determinada cultura de navegación. Esa dimensión, que durante años surgía de manera espontánea entre regatas, puertos deportivos y clubes náuticos, empieza hoy a ser impulsada directamente por los propios astilleros. El último Itama Power Circle, celebrado entre el 10 y el 12 de julio en Porto Rotondo, es un buen ejemplo de esa evolución.

Durante tres días, propietarios e invitados navegaron juntos por la costa noreste de Cerdeña en torno a la gama de Itama, con un protagonista indiscutible: el nuevo Itama 70, presentado oficialmente ante los clientes de la marca pocos días después de su lanzamiento internacional.

El escenario tampoco fue casual. Porto Rotondo representa desde hace décadas uno de los lugares más vinculados al estilo de navegación mediterráneo que Itama ha convertido en su principal seña de identidad: barcos abiertos, navegación rápida, largas jornadas al aire libre y una relación directa con el mar donde el paisaje forma parte de la experiencia tanto como la propia embarcación.

Mucho más que la presentación de un nuevo modelo

Las presentaciones de producto han cambiado profundamente en los últimos años. Donde antes bastaban una visita al barco, una prueba de mar y una cena institucional, ahora los astilleros buscan crear experiencias que permitan a los propietarios compartir tiempo navegando y relacionarse entre ellos.

En Porto Rotondo, el Itama 70 permaneció amarrado durante todo el encuentro para recibir visitas privadas, mientras la mayor parte del programa se desarrolló fuera del muelle. Uno de los momentos más esperados fue la navegación conjunta de toda la flota frente a la costa sarda, una imagen que resumía mejor que cualquier discurso la filosofía de la marca: barcos concebidos para disfrutar del mar navegando, no solo para contemplarlos amarrados en puerto.

Este tipo de encuentros ofrece además algo difícil de reproducir en un salón náutico tradicional. Los propietarios utilizan las embarcaciones exactamente para aquello para lo que fueron diseñadas. Navegan en flotilla, intercambian impresiones sobre el comportamiento de los distintos modelos, conocen a futuros armadores y mantienen una relación directa con los equipos del astillero. La presentación comercial deja paso a una experiencia compartida donde el producto se descubre en condiciones reales y no únicamente durante una visita al pantalán.

La segunda jornada terminó en Phi Beach, uno de los espacios más conocidos de la Costa Esmeralda, transformado para la ocasión siguiendo la identidad estética de Itama. La elección del lugar ayuda a entender el planteamiento del evento: el barco deja de ser el único protagonista para integrarse en una experiencia donde destino, gastronomía, música y navegación forman parte de un mismo relato.

El propio lanzamiento del Itama 70 siguió esa línea. En lugar de una presentación técnica, el nuevo modelo apareció al anochecer frente a Porto Rotondo acompañado por un espectáculo de fuegos artificiales sobre la bahía, en una puesta en escena concebida para un público que ya conoce la marca y comparte buena parte de sus códigos.

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Una comunidad construida alrededor del estilo de navegar

Este tipo de encuentros responde a una transformación que afecta a buena parte de la náutica premium. Las grandes marcas ya no compiten únicamente por vender un barco. También buscan construir una comunidad suficientemente sólida como para que el propietario continúe vinculado al astillero durante años. Navegaciones colectivas, regatas privadas, viajes organizados y encuentros exclusivos forman hoy parte de esa estrategia de fidelización.

En el caso de Itama, ese planteamiento resulta especialmente coherente con la personalidad de la marca. Desde su fundación en 1969, el constructor italiano ha desarrollado una gama de open yachts caracterizada por líneas limpias, navegación deportiva y una forma muy mediterránea de disfrutar del mar. Actualmente la familia está formada por los modelos Itama 45RS, Itama 54, Itama 62RS, Itama 70 y el buque insignia Itama 75.

Esa continuidad explica buena parte de la fidelidad que mantiene el astillero entre sus propietarios. Desde su incorporación a Ferretti Group en 2004, Itama ha evolucionado desde el punto de vista técnico sin modificar los rasgos que la hicieron reconocible: perfiles bajos, cubiertas abiertas, navegación rápida y una estética donde la elegancia nunca depende del exceso. El nuevo Itama 70 interpreta ese legado con mayores dimensiones, más volumen interior y un nivel de confort superior, pero conserva una imagen que sigue siendo inmediatamente identificable para varias generaciones de armadores.

El encuentro contó también con la participación de firmas como Flexjet, Range Rover, Marchesi Antinori, Campari, Dolce&Gabbana, Garmin y Sebago, una combinación que refleja cómo la industria náutica se relaciona cada vez más con otros ámbitos del lujo, desde la aviación privada hasta la moda, la gastronomía o la automoción.

El Itama Power Circle también ilustra un cambio más amplio en la relación entre las marcas y sus clientes. En otros sectores del lujo, las comunidades de propietarios llevan años formando parte de la estrategia comercial. La náutica está recorriendo ahora ese mismo camino, aunque con una ventaja difícil de igualar: el propio mar se convierte en el espacio donde esa comunidad cobra sentido.

Más allá del estreno del Itama 70, Porto Rotondo ha demostrado que la fidelidad a una marca ya no se construye únicamente alrededor de un producto. También nace de las personas que lo comparten, de los lugares donde navegan juntas y de una forma de entender el Mediterráneo que, en el caso de Itama, sigue siendo tan importante como los barcos que construye.


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