La Louis Vuitton 38th America's Cup empezará oficialmente en 2027 frente al golfo de Naples, pero en realidad el nuevo ciclo de la competición ya está en marcha. La primera señal llega desde Cagliari, donde del 21 al 24 de mayo se disputa la Preliminary Regatta Sardinia, la primera gran cita del calendario previo a la próxima Copa América.
Puede parecer un simple aperitivo, pero estas regatas de aproximación han adquirido un peso completamente distinto dentro de la nueva estructura del evento. Durante décadas, la America’s Cup funcionó casi como una anomalía deportiva: ciclos largos, reglas cambiantes, silencios de años enteros y una enorme dependencia de la voluntad del defensor de turno. Ahora el modelo está cambiando.
La creación de la nueva America's Cup Partnership, formada por el defensor y los principales challengers, introduce por primera vez una lógica mucho más cercana a las grandes propiedades deportivas globales: calendario estable, mayor continuidad mediática, control de costes y un circuito de eventos que mantiene la competición viva de forma permanente.

Cagliari ya funciona como un ensayo general de Nápoles
La elección de Cagliari no es casual. Luna Rossa Prada Pirelli lleva meses entrenando en el Golfo degli Angeli y la ciudad sarda ofrece algunas de las condiciones que la nueva America’s Cup considera esenciales: viento relativamente estable, proximidad del público al campo de regatas y una escenografía visual capaz de funcionar bien en televisión y redes sociales.
La competición utilizará los AC40, versiones reducidas y monotipo de los futuros AC75 que competirán en Nápoles. Son barcos de 12 metros capaces de superar los 40 nudos gracias a los foils, las superficies hidrodinámicas que levantan el casco sobre el agua y reducen drásticamente la fricción. La diferencia respecto a ciclos anteriores está en cómo se utilizan.
Antes, gran parte del desarrollo permanecía oculto durante años. Hoy la organización busca exactamente lo contrario: exposición continua, contenido técnico permanente y acceso constante al proceso de preparación de los equipos. El programa Joint Reconnaissance —que volverá en este ciclo— permitirá incluso seguir públicamente buena parte del desarrollo de los AC75 desde enero de 2026. También el formato deportivo se ha adaptado a esa lógica contemporánea.
Las regatas son más cortas, mucho más rápidas y visualmente más fáciles de seguir que la vieja Copa América de desplazamientos lentos y duelos interminables. En Cagliari habrá hasta once fleet races antes de una final match race entre los dos mejores equipos. Todo está diseñado para generar ritmo narrativo constante: maniobras frecuentes, adelantamientos, penalizaciones inmediatas y velocidades que ya superan ampliamente los 80 km/h.
La dimensión audiovisual se ha convertido en parte central del producto. La actual America’s Cup ya no compite únicamente dentro del ecosistema tradicional de la vela. Compite por atención dentro del mercado global del entretenimiento deportivo, junto a la Fórmula 1, MotoGP o SailGP.


Más tecnología, más control y una Copa América menos artesanal
El nuevo ciclo también refleja un cambio profundo en la estructura económica y técnica de la competición. Uno de los movimientos más importantes es el límite presupuestario de 75 millones de euros aprobado para 2027, una cifra auditada externamente que intenta evitar las escaladas financieras extremas de otras épocas.
La reducción de costes afecta incluso al diseño de los barcos. Los AC75 de 2027 reutilizarán los cascos desarrollados para Barcelona 2024, permitiendo únicamente modificaciones limitadas. El objetivo es concentrar innovación en foils, aerodinámica, software y sistemas de control, áreas donde hoy se decide buena parte del rendimiento real.
También desaparecen los famosos cyclors que popularizó Emirates Team New Zealand. En esta edición serán sustituidos por sistemas de baterías inteligentes que replican el esfuerzo humano y obligarán a los equipos a gestionar energía disponible durante la regata, introduciendo nuevas dimensiones tácticas y estratégicas.
La composición de las tripulaciones también cambia. Los nuevos AC75 pasarán de cuatro a cinco tripulantes e incorporarán obligatoriamente al menos una mujer a bordo durante la Copa América de 2027, una medida que conecta directamente con el crecimiento de las competiciones Youth & Women’s America’s Cup.
Cagliari servirá precisamente para empezar a medir esa nueva estructura. Algunos equipos, entre ellos Luna Rossa, competirán con dos AC40: uno tripulado por el equipo principal y otro vinculado a los programas youth & women. Todo eso ayuda a entender por qué estas Preliminary Regattas ya no funcionan como simples exhibiciones previas. Son parte activa de la competición, aunque todavía no otorguen puntos decisivos para Nápoles 2027.
Sirven para construir jerarquías psicológicas, evaluar velocidad relativa, probar configuraciones y exponer fortalezas o debilidades delante de rivales que llevan años estudiándose obsesivamente. Pero también cumplen otra función: mantener la America’s Cup permanentemente visible.
La competición más antigua del deporte internacional está intentando dejar atrás la lógica episódica y casi aristocrática que la definió durante buena parte de su historia. Ahora busca convertirse en un circuito continuo, global y reconocible, donde la tecnología, el espectáculo y la narrativa deportiva no desaparezcan entre una edición y otra. Y en ese sentido, Cagliari ya forma parte plena de la Copa América de Nápoles, aunque todavía falte más de un año para que los AC75 empiecen a volar frente al Vesubio.