La personalización forma parte de la esencia del superyate. Sin embargo, en algunos proyectos recientes ya no se limita a elegir materiales, modificar distribuciones o incorporar determinadas piezas de mobiliario. El nuevo T55 Sportiva Loewe, construido por Tankoa Yachts, pertenece a una categoría más singular: barcos donde la identidad del propietario acaba influyendo en el lenguaje completo del proyecto.
El nombre no es casual. Loewe toma su denominación de la histórica firma alemana especializada en electrónica de alta gama y sistemas audiovisuales premium. El propietario, vinculado a la marca, quiso que algunos de sus valores —tecnología integrada, diseño depurado y funcionalidad discreta— formaran parte del propio ADN del barco. El resultado va bastante más allá de instalar pantallas o equipos de sonido de última generación.
Desarrollado junto a Luca Dini Design & Architecture, el T55 Sportiva representa además una nueva dirección dentro de la gama semi-custom de Tankoa. Con 55 metros de eslora y menos de 500 GT, el modelo busca combinar líneas inspiradas en el diseño automovilístico contemporáneo con una organización de espacios mucho más abierta e informal que la habitual en este segmento.









El entretenimiento ocupa el centro del proyecto
Buena parte de la personalidad del barco se concentra en popa. La piscina principal incorpora un fondo móvil capaz de elevarse hasta quedar al mismo nivel de la cubierta. La solución permite transformar el espacio según las necesidades del momento, ampliando la superficie disponible para eventos, reuniones o celebraciones privadas. En el caso de Loewe, la proximidad de una cabina profesional para DJ convierte la zona en una auténtica pista de baile sobre el mar.
Justo debajo aparece otro de los elementos más singulares del proyecto. El beach club incorpora sauna, hammam, zona fitness y una llamada "Nemo Room", un espacio con aperturas situadas parcialmente bajo la línea de flotación que permite observar directamente el entorno submarino mientras el barco permanece fondeado. Potentes luces subacuáticas refuerzan además esa experiencia durante la noche.
La organización general del barco gira alrededor de esa idea de continuidad entre interior y exterior. Grandes puertas correderas de cristal, ventanales de suelo a techo y una distribución muy fluida reducen la sensación de separación entre las distintas cubiertas.
También el salón principal trabaja en esa dirección. Un techo metálico ondulado refleja la luz y los colores del mar, creando efectos cambiantes a lo largo del día y reforzando la percepción de conexión constante con el entorno exterior.









Tecnología integrada y una lógica claramente orientada al charter
Aunque el proyecto refleja los gustos específicos de su propietario, buena parte de las decisiones también responden a una utilización intensiva en el mercado charter.
La suite principal ocupa una posición privilegiada en la cubierta principal e incorpora una terraza privada con jacuzzi y acceso directo a distintas zonas exteriores del barco. En la cubierta inferior aparecen cinco cabinas adicionales con baño privado, una configuración pensada para ofrecer máxima flexibilidad durante el alquiler.
La tecnología ocupa un lugar especialmente visible. Los sistemas audiovisuales de Loewe aparecen integrados en distintas zonas del barco como parte natural del diseño interior. El mejor ejemplo se encuentra en el salón de la cubierta superior, organizado alrededor de un televisor Loewe Iconic Inspire colocado como pieza central del espacio.
La influencia de la marca alemana también se percibe en materiales, acabados y lenguaje visual. Tankoa y Luca Dini buscaron trasladar al interior conceptos asociados históricamente a Loewe: simplicidad formal, tecnología intuitiva y una presencia técnica elegante, capaz de integrarse sin dominar visualmente el espacio.
Más arriba, el sundeck concentra otra de las áreas clave del barco. Una piscina orientada hacia proa, un amplio bar y varias zonas lounge convierten esta cubierta en el principal espacio social durante la navegación o el fondeo. Todo el conjunto está claramente pensado para un tipo de propietario que alterna uso privado y charter sin renunciar a una identidad muy marcada.
A nivel técnico, el T55 Sportiva mantiene cifras propias de un superyate de largo alcance, con una velocidad de crucero de 15 nudos y una autonomía de unas 4.000 millas navegando a 11 nudos. También incorpora el sistema Ecolwave, desarrollado para reducir el uso de componentes contaminantes en la protección de los circuitos marinos, una solución alineada con los esfuerzos de sostenibilidad que empiezan a ganar peso dentro de la gran náutica.
El caso de Loewe resulta interesante porque ilustra una tendencia cada vez más visible en el sector: los superyates ya no se limitan a reflejar el gusto de sus propietarios. En algunos proyectos empiezan a funcionar como una prolongación coherente de marcas, empresas o universos creativos que existen también fuera del mar.