El catamarán quiere dejar de parecer un catamarán

El catamarán quiere dejar de parecer un catamarán

El nuevo ULTIMA 88 de Sunreef Yachts muestra cómo el catamarán premium evoluciona hacia modelos más rápidos, abiertos y cercanos al yate deportivo.


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Durante años, el catamarán de lujo ocupó un lugar bastante definido dentro de la náutica: más espacio, más estabilidad y una vida a bordo cómoda, aunque a menudo a costa de una estética y una navegación menos deportivas. El nuevo ULTIMA 88 de Sunreef Yachts se mueve justamente en esa frontera, intentando resolver una tensión histórica del multicasco: conservar sus ventajas estructurales y acercarse al lenguaje dinámico y visual del yate a motor.

El nuevo equilibrio del multicasco

La evolución del catamarán premium en la última década ha sido una de las transformaciones más visibles de la náutica de recreo. Lo que durante años fue una categoría asociada sobre todo a la navegación charter, familiar o de gran autonomía ha entrado de lleno en el mercado del lujo de alta gama.

Parte de esa transformación tiene que ver con el cambio de hábitos a bordo. El propietario actual valora cada vez más espacio útil, estabilidad y flexibilidad de uso, tres atributos en los que el multicasco juega con ventaja natural frente al monocasco. Pero esa expansión ha obligado también a revisar ciertos prejuicios históricos: que un catamarán es menos ágil, menos elegante o menos emocional desde el punto de vista de la navegación. El ULTIMA 88 nace precisamente en ese punto de fricción.

Presentado de forma virtual durante el Singapore Yachting Festival, el modelo inaugura una nueva línea estratégica para Sunreef, astillero que ha construido buena parte de su reputación precisamente sobre la sofisticación del catamarán de lujo. Esta vez, sin embargo, el planteamiento es distinto.

La propia marca define el modelo como una síntesis entre la agilidad de un monocasco y las ventajas estructurales del multicasco. Más allá del lenguaje comercial, la idea responde a una tendencia real de diseño naval: cascos más estilizados, líneas más bajas y perfiles más agresivos que buscan reducir la imagen tradicionalmente voluminosa del catamarán.

Es un cambio relevante porque el mercado premium sigue siendo profundamente visual. La percepción de deportividad o elegancia pesa casi tanto como la funcionalidad, especialmente en compradores que provienen del universo del yate a motor.

El ULTIMA 88 intenta entrar en ese territorio sin renunciar a la lógica espacial del multicasco. Su configuración mantiene las ventajas clásicas: gran superficie habitable, menor calado y mayor estabilidad en fondeo o navegación lenta. Pero reorganiza esos atributos bajo otra narrativa: velocidad, diseño limpio y circulación abierta.

Del barco al espacio flotante

Uno de los rasgos más significativos del nuevo modelo es la llamada Ocean Lounge, una gran plataforma perimetral generada por la apertura de los costados y la integración del garaje de popa. La solución no es solo formal. Responde a una tendencia clara de la industria: transformar la popa en un espacio central de vida a bordo.

En la náutica contemporánea, especialmente en embarcaciones de gran tamaño, la relación física con el agua se ha vuelto una prioridad de diseño. Plataformas ampliables, beach clubs, terrazas laterales y zonas de baño han pasado de ser extras a convertirse en piezas estructurales del proyecto.

En el caso del ULTIMA 88, esa relación tiene aún más sentido por la propia arquitectura del catamarán. La anchura estructural permite desarrollar zonas de convivencia más generosas sin comprometer estabilidad ni circulación.

La fabricación del modelo en el astillero de Ras Al Khaimah también refleja otra transformación de la industria: la descentralización productiva de la náutica de lujo hacia nuevos polos industriales fuera del eje clásico mediterráneo. Sunreef lleva años ampliando esa capacidad industrial y este modelo forma parte de esa expansión.

Hay además un componente de posicionamiento cultural. La incorporación de Carlos Alcaraz como primer propietario visible del modelo funciona como un indicador interesante del cambio generacional dentro del mercado premium. La náutica de lujo, tradicionalmente vinculada a perfiles de mayor edad o patrimonios más consolidados, empieza a conectar con figuras más jóvenes y globales cuyo vínculo con el lujo se construye de forma distinta: más experiencial, más móvil y menos ligada a la posesión estática.

En ese contexto, el ULTIMA 88 no es solo un nuevo modelo dentro del catálogo de Sunreef. Representa un movimiento más amplio: el intento del catamarán por ocupar un espacio que durante mucho tiempo perteneció casi exclusivamente al monocasco deportivo. Y esa frontera, que hace pocos años parecía bastante clara, empieza a desdibujarse.


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