El regreso del gran velero clásico
SIMENA debuta en el Monaco Yacht Show con 62 metros de eslora, casi 1.700 m² de velas y una propulsión híbrida que reinterpreta el lenguaje de los grandes ketch tradicionales desde la tecnología contemporánea.
Entre los grandes yates a motor que estos días llenan Port Hercule, una silueta resulta difícil de confundir. Dos mástiles de 59 y 48 metros, proa clipper, cubierta de caoba y las proporciones de un gran ketch clásico convierten a SIMENA, que se presenta en el Monaco Yacht Show, en una presencia bastante distinta dentro de un salón dominado por el superyate a motor.
El velero de 62 metros construido por ARES Yachts en Antalya recupera deliberadamente el imaginario de los grandes ketch oceánicos, con una silueta que remite más a la tradición del gentleman yacht que al lenguaje agresivo dominante en muchos proyectos contemporáneos. Es además el primer superyate de ARES Yachts y el mayor velero diseñado y construido íntegramente en Turquía.
La referencia histórica, sin embargo, no implica nostalgia literal. SIMENA no intenta reproducir un velero clásico. Lo que hace es reinterpretar ese universo desde herramientas y exigencias completamente actuales. Ahí está probablemente la parte más interesante del proyecto.




Tradición por encima del agua, tecnología por debajo
Diseñado junto al estudio turco Taka Yacht Design, el barco combina casco de acero con una superestructura en composite pensada para reducir peso y bajar el centro de gravedad, mientras bajo la línea de flotación aparecen soluciones hidrodinámicas contemporáneas destinadas a optimizar rendimiento y manejo. El resultado es un ketch capaz de alcanzar 16 nudos bajo vela con 20 nudos de viento durante sus pruebas de mar frente a la costa turca.
La escala del proyecto también tiene peso simbólico para la industria local. SIMENA se convierte en el mayor velero diseñado y construido íntegramente en Turquía, un dato que ayuda a entender hasta qué punto el país ha dejado de ser únicamente un polo de producción competitiva para empezar a posicionarse dentro de la gran náutica custom internacional.
En realidad, Turquía lleva años ampliando silenciosamente su presencia dentro del sector yacht. Astilleros especializados en construcción custom, costes relativamente competitivos frente al norte de Europa y una red industrial cada vez más sofisticada han permitido al país ganar peso tanto en el segmento motor como en la vela de gran eslora. SIMENA funciona también como demostración de esa ambición industrial: por tamaño, pero especialmente por complejidad técnica y nivel de ejecución.
ARES Yachts procede además de otro mundo bastante distinto al del superyate clásico. La compañía consolidó inicialmente su actividad en el sector de embarcaciones rápidas de patrulla antes de expandirse hacia proyectos de gran eslora. SIMENA es el primero en llegar al agua dentro de esa nueva etapa y también el mayor proyecto que el astillero tiene actualmente en cartera.
Esa experiencia técnica se percibe especialmente en la ingeniería híbrida y en la atención prestada a autonomía y operatividad oceánica. El sistema de propulsión combina tres generadores CAT de 86 kW, un motor MAN de 882 caballos y un motor eléctrico de 220 kW que permite maniobras prácticamente silenciosas y navegación de hasta 7,5 nudos en modo eléctrico, con una autonomía declarada superior a 6.000 millas náuticas. Bajo vela, el movimiento del agua alrededor de la hélice puede además generar electricidad para alimentar los sistemas de a bordo a partir de unos siete nudos de velocidad. Cuando se necesita más potencia, el MAN permite alcanzar 14 nudos y puede producir simultáneamente la electricidad necesaria para los sistemas de navegación y confort.
La lógica general del proyecto busca precisamente ese equilibrio entre tradición y funcionamiento contemporáneo. Los dos mástiles, de 59 y 48 metros, sostienen casi 1.700 metros cuadrados de velas Doyle entre randa, mezzana, génova y staysail, mientras gran parte de las maniobras se controlan mediante sistemas automatizados ocultos bajo cubierta. El capitán puede trimar las velas prácticamente pulsando botones gracias a siete winches captive integrados discretamente en la arquitectura del barco.





Un clásico pensado para vivir en el presente
También los espacios exteriores evitan caer en la recreación historicista. La cubierta utiliza caoba brillante y referencias clásicas, pero las combina con acero inoxidable, detalles en latón y una organización mucho más cercana al uso contemporáneo del superyate.
La zona central de popa funciona como auténtico núcleo social del barco. Un jacuzzi circular rodeado de grandes sunpads conduce hacia el cockpit principal, organizado alrededor de dos grandes mesas de caoba que pueden unirse para recibir hasta catorce invitados. Más arriba, el flybridge queda prácticamente oculto dentro de la superestructura gracias a un diseño muy contenido visualmente, algo poco habitual en embarcaciones de este tamaño.
La relación con el agua ocupa además un papel central dentro del proyecto. Una plataforma lateral abatible de seis metros cuadrados permite acceder directamente desde el tender, tomar el sol o utilizarla como plataforma de baño suspendida junto al casco. Desde ella puede entrarse directamente a la zona de invitados de la cubierta inferior o subir mediante una escalera hidráulica.
En el interior, el estudio británico Design Unlimited desarrolla una lectura sofisticada del concepto contemporary classic. El salón principal mezcla paneles de roble oscuro, alfombras claras, tapicerías neutras y detalles estructurales en latón, creando una atmósfera más cercana a ciertos clubes privados o residencias británicas contemporáneas que al interiorismo náutico tradicional.
Buena parte del mobiliario fue diseñado específicamente para el proyecto utilizando materiales turcos, algo que introduce discretamente una narrativa local dentro del barco sin convertirla en elemento decorativo explícito. La piedra natural utilizada en los baños de invitados, con vetas grises, lavanda y tonos latón, refuerza esa misma idea.
La distribución contempla cuatro amplias cabinas para invitados, entre ellas dos VIP y una doble convertible, además de una quinta cabina flexible que puede destinarse ocasionalmente a huéspedes o a la tripulación. Una escalera central separa las circulaciones de invitados y crew, con una barandilla moldeada integrada en las paredes y una gran luminaria realizada en malla metálica cuyas curvas evocan las corrientes del Mediterráneo.
La suite del propietario ocupa toda la proa y probablemente resume mejor que ninguna otra zona el enfoque general de SIMENA. La cama king size central queda parcialmente protegida por una delicada estructura de malla de latón encapsulada en vidrio, mientras el baño se abre parcialmente hacia el dormitorio eliminando parte de la separación tradicional entre espacios. Un vestidor, un sofá y una zona que puede funcionar como escritorio completan un ambiente pensado tanto para largas travesías como para la vida cotidiana a bordo.
Todo ello responde a una vocación oceánica bastante clara. Construido bajo clasificación RINA, SIMENA está concebido para cruzar océanos y navegar desde latitudes altas hasta zonas ecuatoriales, además de poder operar en el mercado del charter.
Su presencia estos días en Mónaco permite verlo además en un contexto especialmente revelador. Rodeado por una flota donde dominan los grandes yates a motor, SIMENA recuerda que la gran vela sigue ofreciendo otra manera de entender el superyate: más dependiente del viento, de las distancias y del propio acto de navegar.
Ese tipo de decisiones ayudan a entender cómo están evolucionando hoy muchos grandes veleros custom. La navegación sigue siendo central, quizá incluso más que en gran parte del segmento motor, pero ya no basta por sí sola para definir el proyecto. La experiencia residencial, la relación con el paisaje y la calidad del tiempo a bordo ocupan un lugar igual de importante. SIMENA aparece así como algo relativamente raro dentro de la náutica contemporánea: un gran velero que mira claramente hacia la tradición sin quedar atrapado dentro de ella.