Tarantella vuelve al mar para celebrar los 60 años de Nautor Swan
El primer Swan construido en 1967 vuelve a navegar tras una restauración integral y liderará un recorrido por las regatas más emblemáticas con motivo del 60º aniversario de Nautor Swan.
Los aniversarios suelen celebrarse con nuevos modelos, ediciones especiales o cifras de ventas. Nautor Swan ha elegido otro camino para conmemorar sus sesenta años: devolver al mar el primer barco que salió de su astillero.
Se llama Tarantella y fue botado en 1967, apenas unos meses después de que Pekka Koskenkylä pusiera en marcha el proyecto que acabaría convirtiéndose en uno de los nombres más prestigiosos de la vela internacional. Tras una restauración integral realizada en Pietarsaari, Finlandia, la embarcación ha vuelto al agua y recorrerá durante los próximos dos años algunas de las regatas históricas más importantes del calendario europeo.
La decisión resulta interesante porque refleja una tendencia cada vez más visible dentro de la náutica de alta gama. Los grandes astilleros ya no construyen únicamente una identidad basada en la innovación o en los nuevos lanzamientos. También empiezan a reivindicar su patrimonio como parte activa de la marca.

Un barco convertido en embajador de seis décadas de historia
Tarantella ocupa un lugar muy particular dentro de la historia de Swan. Fue el primer modelo construido cuando el uso de la fibra de vidrio todavía representaba una apuesta arriesgada para la construcción de grandes veleros. Pekka Koskenkylä recurrió al estudio estadounidense Sparkman & Stephens para desarrollar un barco capaz de combinar prestaciones, robustez y producción en un material que entonces apenas comenzaba a abrirse camino en la industria náutica. Aquella decisión marcó el nacimiento de una marca que terminaría convirtiéndose en referencia para varias generaciones de navegantes.
La restauración no se ha planteado como un ejercicio museístico. Swan ha concebido el proyecto para que el barco vuelva a navegar exactamente allí donde se construye hoy buena parte de la reputación de la marca: en el mar.
Tras abandonar el astillero de Pietarsaari, Tarantella participará este año en la Gotland Runt, la Rolex Swan Cup de Porto Cervo y Les Voiles de Saint-Tropez. En 2027 está prevista además su presencia en la histórica Cowes Week. Más que una gira conmemorativa, el programa busca conectar el primer Swan con la comunidad internacional que la marca ha construido durante seis décadas.
Una de las escalas tendrá además un significado especial para el público español. Antes de dirigirse a Porto Cervo, Tarantella hará escala en la base de Global Service que Swan mantiene en Badalona, donde el propio Pekka Koskenkylä volverá a navegar a bordo de la embarcación que inició toda la historia de la compañía.


La historia también forma parte del producto
La recuperación de Tarantella coincide con otro momento importante para el astillero. Durante la ceremonia de salida tuvo lugar la primera aparición pública de Gianguido Girotti como nuevo consejero delegado de Nautor Swan, sucediendo a Giovanni Pomati después de ocho años al frente de la compañía. El relevo llega en una etapa de expansión de la marca, que hoy supera las 2.350 embarcaciones construidas y desarrolla una gama que va desde los 28 hasta los 128 pies, además de su reciente división de motor.
El mensaje elegido para presentar el proyecto resulta significativo. En lugar de centrar el aniversario en una retrospectiva histórica, Swan ha decidido situar el foco sobre la continuidad del conocimiento acumulado en Pietarsaari. La empresa recuerda que en esa costa finlandesa ya existía una intensa tradición de construcción naval desde el siglo XVI y que buena parte del valor del astillero reside precisamente en la transmisión ininterrumpida de técnicas, experiencia y cultura marítima entre generaciones de artesanos.
Esa idea explica también por qué la restauración de un único barco adquiere tanta relevancia. Tarantella no representa únicamente el primer casco construido por Swan. Funciona como un hilo conductor entre el momento en que la fibra de vidrio revolucionó la construcción de veleros y una marca que, sesenta años después, continúa asociando su nombre a la navegación oceánica, las grandes regatas y la construcción artesanal de alto nivel.
En una industria acostumbrada a medir el éxito por el tamaño del último lanzamiento o por la incorporación de nuevas tecnologías, recuperar el primer barco de la casa para devolverlo a la competición transmite otro mensaje. Algunas marcas siguen considerando que su activo más valioso no es el próximo modelo, sino la historia que todavía puede navegar.