En el último Palm Beach International Boat Show, entre grandes nombres consolidados y una oferta cada vez más homogénea dentro del segmento de 40 metros, hubo un barco que llamó especialmente la atención por una razón bastante concreta: parecía construido alrededor de una idea muy definida de propietario. El nuevo Ximena, desarrollado íntegramente por Alia Yachts, no intenta parecer un producto adaptable a cualquier cliente. Funciona exactamente al revés. Todo en el proyecto transmite la sensación de haber sido pensado desde preferencias, hábitos y prioridades muy específicas. Eso, dentro del mercado actual del superyate, empieza a ser relativamente poco frecuente.
Durante los últimos años, incluso muchos proyectos semi-custom de alto nivel han tendido hacia fórmulas bastante racionalizadas: plataformas repetibles, interiores fácilmente reconfigurables y arquitecturas pensadas para optimizar tiempos, costes y escalabilidad industrial. El custom puro sigue existiendo, pero ocupa un espacio cada vez más complejo y exigente. Ximena parece querer reivindicar precisamente ese territorio.





Velocidad, poco calado y una lógica de uso muy contemporánea
Diseñado por Omega Architects con arquitectura naval de Van Oossanen Naval Architects, el barco utiliza una Fast Displacement Hull Form orientada a combinar velocidad relativamente alta con eficiencia y confort. El resultado son 22,6 nudos de velocidad máxima y 20 nudos de crucero en un yate de 43 metros que además mantiene un calado de apenas 2,1 metros. Ese dato explica bastante bien el tipo de navegación que propone el proyecto.
El barco está claramente pensado para propietarios que quieren combinar largas travesías rápidas con acceso a fondeaderos poco profundos, especialmente en zonas como Bahamas o determinadas áreas del Mediterráneo. La velocidad aquí no funciona únicamente como cuestión deportiva o estética. Forma parte de una idea de movilidad flexible donde el yate puede cambiar de escenario rápidamente sin quedar limitado a puertos o marinas de gran profundidad.
También los espacios exteriores responden a una lógica de uso muy actual. El enorme sundeck de más de 50 metros cuadrados mezcla zonas cubiertas bajo hardtop negro con áreas abiertas alrededor del jacuzzi, incorporando además un bar completo, pantalla retráctil y asientos de pilotaje orientados hacia la navegación.
La sensación general es menos ceremonial que en ciertos superyates tradicionales. Ximena prioriza circulación continua, permanencia larga y convivencia informal. La cubierta de proa sigue esa misma línea con un lounge organizado alrededor de mesas bajas y configuraciones abiertas pensadas para grupos numerosos. Mientras tanto, en popa, la cubierta principal introduce iluminación integrada, audio oculto y otra pantalla desplegable que transforma el espacio en cine exterior nocturno.





Un interior que se acerca más a una residencia contemporánea
Donde el proyecto se vuelve especialmente interesante es en el interior desarrollado por el estudio ucraniano Yodezeen junto al equipo interno de Alia. Durante años, parte de la gran náutica tendió a construir interiores extremadamente decorativos, muy cargados visualmente y obsesionados con exhibir materiales nobles. Ximena se mueve en otra dirección mucho más cercana al lenguaje residencial contemporáneo.
El proyecto utiliza ónix marfil de Antolini, parquet de roble, cristal ahumado ondulado, detalles en latón y lacados brillantes, pero lo hace con bastante contención. El objetivo parece centrarse más en crear textura y profundidad visual que en producir impacto inmediato.
La iluminación juega un papel especialmente importante. El salón principal trabaja continuamente con reflejos, transparencias y superficies curvas que modifican la percepción del espacio según cambia la luz exterior. Incluso el gran elemento circular suspendido sobre el salón, construido en cristal ondulado, evita el gesto espectacular demasiado evidente y funciona más como una pieza arquitectónica integrada.
Esa búsqueda de continuidad aparece también en las transiciones entre interior y exterior. El parquet replica la escala visual de la teca exterior y muchas líneas curvas del mobiliario prolongan formas ya presentes en cubierta. El resultado evita la clásica sensación de ruptura entre zonas interiores y espacios abiertos.
La suite del propietario ocupa más de 50 metros cuadrados en proa de la cubierta principal y refuerza todavía más esa dimensión residencial. Grandes superficies acristaladas, vestidor casi a manga completa y baños conectados mediante una ducha compartida crean una distribución más cercana a ciertos apartamentos de lujo contemporáneos que al esquema tradicional de camarote principal.
Incluso el beach club refleja esa mezcla entre bienestar y uso cotidiano que domina buena parte del proyecto. La plataforma hidráulica facilita acceso directo al agua y lanzamiento de juguetes, mientras detrás del espejo de popa aparece un gimnasio completamente integrado visualmente con el exterior.
También la organización técnica revela bastante sobre el enfoque del barco. El garaje central para tender de 6,5 metros, la distribución interna y muchos sistemas operativos fueron desarrollados específicamente alrededor de las necesidades concretas del propietario. Y probablemente ahí esté la verdadera importancia de Ximena.
En un momento donde gran parte del mercado premium intenta racionalizar procesos y reutilizar plataformas, proyectos como este recuerdan que todavía existe un segmento de armadores dispuesto a construir barcos profundamente personales, donde diseño, navegación y vida a bordo no parten de un catálogo previo, sino de una conversación mucho más abierta entre cliente, diseñador y astillero.