La quinta unidad del Pershing 140 ya ha tocado el agua en el astillero Superyacht Yard de Ancona y confirma la evolución de una de las líneas más reconocibles de Pershing: grandes yates deportivos que intentan mantener altas prestaciones sin renunciar a una experiencia a bordo cada vez más flexible y residencial.
Desde su lanzamiento, el Pershing 140 ha ocupado un lugar bastante singular dentro del mercado de superyates. Es el primer modelo íntegramente construido en aluminio por la marca italiana y también uno de los pocos barcos de más de 40 metros capaz de mantener velocidades cercanas a los 35 nudos gracias a una configuración con cuatro motores MTU y propulsión waterjet.
Ese ADN deportivo sigue intacto, pero esta nueva unidad revela otro movimiento interesante dentro de la gran náutica: incluso los modelos más orientados al rendimiento empiezan a reorganizar espacios y prioridades alrededor de la vida social, el bienestar y la permanencia prolongada a bordo.


Un beach club pensado para quedarse
La modificación más significativa aparece en popa. El espacio normalmente reservado al garaje para tender y juguetes acuáticos ha sido completamente reinterpretado para convertirse en una gran zona social con un bar central totalmente equipado. La decisión altera bastante la lógica habitual de los superyates deportivos, donde buena parte del volumen de popa suele destinarse a almacenamiento técnico y operativa de toys.
Aquí el propietario ha preferido otra configuración: reducir protagonismo técnico y ampliar el uso cotidiano del beach club como espacio de convivencia. No es un detalle menor. En muchos proyectos recientes, especialmente dentro del segmento lifestyle de gran eslora, el beach club ha dejado de funcionar únicamente como plataforma de baño y empieza a convertirse en uno de los núcleos principales de la vida a bordo.
El Pershing 140 desarrolla esa idea mediante una secuencia bastante fluida entre distintas áreas exteriores. Desde el beach area se asciende hacia un primer lounge conectado con un gran sunpad y, unos pasos más arriba, aparece una segunda zona más reservada para comidas al aire libre, abierta lateralmente mediante paneles acristalados y organizada alrededor de una mesa para diez invitados.
La distribución favorece circulación continua entre espacios y encaja bien con la evolución reciente de Pershing. Históricamente la marca estuvo asociada a una imagen muy ligada a velocidad, conducción y estética agresiva. En los últimos años, sin embargo, parte de sus modelos han empezado a reforzar también dimensiones más residenciales y orientadas al uso prolongado.


El blanco cambia la percepción del Pershing 140
Otro de los elementos distintivos de esta quinta unidad es el tratamiento visual. A diferencia de los anteriores Pershing 140 acabados en aluminio gris, este barco adopta un blanco brillante elegido expresamente por el propietario y trasladado también al interior mediante una paleta de tonos claros y superficies mucho más luminosas.
El cambio modifica bastante la percepción del modelo. Las líneas diseñadas por Fulvio De Simoni mantienen la silueta afilada y las proporciones tensas características de Pershing, incluyendo las grandes aletas laterales integradas en la superestructura, pero el blanco reduce parte de la agresividad visual habitual en este tipo de yate y desplaza el conjunto hacia una estética más mediterránea y menos industrial.
También el interior introduce ajustes relevantes respecto a unidades anteriores. La suite principal, situada a toda manga en cubierta principal, sustituye el escritorio vanity por un sofá en L y mayor capacidad de almacenamiento, una modificación que vuelve a apuntar hacia una vida a bordo menos formal y más cómoda para largas estancias.
La cubierta inferior mantiene cuatro cabinas de invitados con baño privado, aunque dos de ellas incorporan camas Pullman para aumentar capacidad hasta doce huéspedes. El sun deck continúa funcionando como gran terraza panorámica con bar, sofás y puesto de pilotaje exterior con tres asientos de conducción, mientras la proa conserva uno de los espacios más reconocibles del modelo: una amplia zona lounge con jacuzzi y solárium.
A nivel técnico, el Pershing 140 sigue siendo uno de los modelos más radicales de su categoría. Los cuatro motores MTU 16V 2000 M96L de 2.600 caballos, combinados con propulsión por waterjets, permiten alcanzar 35 nudos de velocidad máxima y mantener cruceros de 30 nudos, cifras poco habituales en un superyate de más de 40 metros.
El modelo forma parte además de una etapa importante para Pershing dentro de Ferretti Group. La marca, fundada en 1985 y adquirida por el grupo italiano en 1998, ha ido ampliando progresivamente su tamaño y sofisticación técnica sin abandonar completamente la identidad deportiva que la convirtió en una de las referencias del segmento open performance.
La evolución del Pershing 140 resume bastante bien ese equilibrio. Sigue siendo un barco pensado para navegar rápido, con líneas extremadamente reconocibles y una ingeniería muy orientada al rendimiento. Al mismo tiempo, introduce una idea cada vez más visible en la gran náutica contemporánea: incluso los yates más deportivos empiezan a diseñarse alrededor de cómo se vive el tiempo a bordo y no únicamente alrededor de cómo se navega.