Charles Leclerc recibe su nuevo Riva 102’ Corsaro Super

Charles Leclerc recibe su nuevo Riva 102’ Corsaro Super

El piloto Ferrari celebra un modelo que refuerza el vínculo entre diseño italiano, gran náutica y estilo de vida mediterráneo.


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El vínculo entre Charles Leclerc y Riva ya no parece una simple colaboración entre una celebridad y una marca náutica. El piloto monegasco, que ya poseía un Riva 82' Diva, acaba de recibir la vigésima unidad del nuevo Riva 102' Corsaro Super en el astillero de La Spezia, consolidando una relación que funciona casi como continuidad natural entre dos universos muy próximos: la Fórmula 1 y la gran náutica italiana.

La conexión tiene bastante sentido. Pocas marcas han conseguido construir una identidad tan reconocible alrededor de velocidad, elegancia y cultura mediterránea como Riva. Y pocos pilotos representan hoy esa combinación de exposición global, sofisticación visual y vida ligada al mar como Leclerc, nacido y criado en Monte Carlo. Pero el interés del nuevo Corsaro Super va más allá del propietario.

Un Riva cada vez más residencial

El Riva 102' Corsaro Super representa una evolución bastante clara dentro de la gama flybridge de Riva. El modelo mantiene parte del ADN deportivo del histórico 100’ Corsaro, especialmente en las líneas tensas diseñadas por Officina Italiana Design —el estudio fundado por Mauro Micheli y Sergio Beretta—, pero reorganiza buena parte de la experiencia a bordo alrededor de la continuidad espacial y la vida social.

Las grandes superficies acristaladas, la conexión visual constante con el exterior y la apertura entre cubiertas responden a una transformación bastante visible en la gran náutica contemporánea: el interior empieza a funcionar menos como refugio técnico y más como espacio residencial abierto al paisaje. En esta unidad, además, la personalización tiene un peso especialmente importante.

Leclerc ha participado directamente en la selección de materiales, distribución y mobiliario, incorporando piezas de Minotti para las zonas exteriores y soluciones interiores desarrolladas junto a Poliform. La operación resulta interesante porque desplaza el lenguaje del superyate hacia referencias cada vez más cercanas al diseño residencial italiano de alta gama.

No se trata únicamente de decoración. El flybridge, por ejemplo, incorpora una cocina exterior completamente equipada con parrilla sobredimensionada, placa de inducción, doble frigorífico y máquina de hielo, una configuración claramente pensada para permanencias largas y hospitalidad informal.

La popa sigue esa misma lógica. El beach club supera los 35 metros cuadrados y se complementa con una plataforma hinchable para juguetes acuáticos y acceso directo al agua. Más que aumentar espectacularidad, la solución amplía tiempo de uso real del espacio exterior, algo que se ha convertido en prioridad para muchos armadores contemporáneos.

De la velocidad al confort silencioso

Aunque Riva mantiene una imagen profundamente ligada al rendimiento, buena parte de la sofisticación actual del 102’ Corsaro Super aparece en elementos menos visibles.

El modelo está equipado con dos motores MTU 16V 2000 M96L de 2.638 caballos, capaces de impulsar el yate hasta 28 nudos con una velocidad de crucero de 24. Son cifras importantes para una embarcación de más de 30 metros, aunque el verdadero foco del proyecto parece orientarse hacia otra dimensión: la calidad de permanencia a bordo.

Por eso Riva ha reforzado especialmente el trabajo sobre estabilización y reducción de movimiento, incorporando sistemas Sleipner Vector Fins, trim tabs Hydrotab Interceptor y estabilizadores giroscópicos Seakeeper. La finalidad es bastante clara: reducir vibraciones y balanceo tanto en navegación como en fondeo, mejorando una experiencia de uso cada vez más cercana a la hospitalidad terrestre.

También los interiores apuntan en esa dirección. La suite principal utiliza mármol Calacatta Vagli Oro pulido en el baño principal, mientras otras superficies recurren a Corian Calacatta Greige para mantener continuidad cromática. El barco incorpora además textiles de Frette, vajilla de Christofle y sistemas audiovisuales de Bang & Olufsen integrados específicamente para las distintas áreas sociales y privadas.

Todo eso ayuda a entender cómo ha cambiado el significado de ciertos yates dentro del segmento premium. En modelos como este, la navegación sigue siendo importante, pero la experiencia general empieza a construirse a través de referencias culturales más amplias: diseño italiano, hospitalidad contemporánea, bienestar y representación pública.

La elección de Charles Leclerc encaja perfectamente dentro de ese escenario. Su nuevo Riva no funciona solo como embarcación privada. Funciona también como prolongación coherente de una identidad pública cuidadosamente construida alrededor de velocidad, estética y estilo de vida mediterráneo. Y pocas marcas saben moverse en ese territorio con tanta naturalidad como Riva.


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