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Revista Bruma La revista del mar de Descubrir.com
Monaco Yacht Show 4 min de lectura

Zeelander 8: el lujo de navegar solo a 40 nudos

El Zeelander 8 más potente construido hasta ahora debuta en el Monaco Yacht Show con 4.000 CV, apenas 65 dBA a máxima velocidad y una distribución creada para un propietario que quiere gobernarlo sin tripulación permanente.

Zeelander 8: el lujo de navegar solo a 40 nudos

Cuatro motores, 4.000 CV y 40 nudos de velocidad máxima parecen cifras pensadas para hablar de prestaciones. Sin embargo, una de las características más reveladoras del nuevo Zeelander 8 que debuta mundialmente en el Monaco Yacht Show es otra: incluso navegando a máxima velocidad, el nivel sonoro medido en el interior se mantiene en 65 dBA, aproximadamente el de una conversación normal.

Es la unidad más potente construida hasta ahora del buque insignia de Zeelander Yachts, un modelo de 24 metros que BRUMA ya presentó en febrero y que traslada a una eslora mayor las curvas y el lenguaje estético que han convertido al astillero neerlandés en una rareza bastante reconocible dentro de la náutica contemporánea. El Zeelander 8 nació precisamente con una enorme capacidad de personalización, hasta el punto de que cada propietario puede alterar distribución, materiales y numerosos elementos del barco.

La unidad que llega ahora a Mónaco permite comprobar hasta dónde puede llevarse esa idea. Su propietario no llegó al proyecto desde una hoja en blanco. Ya tenía un Zeelander 7, pasaba semanas viviendo y trabajando a bordo y estaba acostumbrado a gobernarlo personalmente, sin tripulación permanente. Cuando decidió subir de tamaño sabía exactamente qué quería conservar, qué necesitaba ampliar y cuáles eran los espacios que realmente utilizaba.

Un barco más grande nacido de la experiencia

La distribución del nuevo Zeelander 8 responde en buena medida a esa experiencia acumulada. El salón principal se organiza alrededor de una gran mesa de comedor, porque el propietario suele recibir invitados cuando está fondeado, mientras la cocina permanece deliberadamente integrada en la zona social en lugar de esconderse como un espacio de servicio.

En popa se produce una modificación todavía más personal. La configuración habitual con barra y taburetes desaparece para dejar espacio a un gran sofá en forma de L. La inspiración procede directamente del anterior Zeelander 7: aquel era el lugar favorito del propietario para sentarse y contemplar el agua, y quiso reproducirlo a mayor escala en el nuevo barco.

También los materiales se alejan de la primera unidad del modelo, presentada con una paleta de blancos y beige, Alcantara perforado y Corian claro. En el barco que se muestra en Mónaco domina el swamp oak, un roble recuperado de antiguos lechos fluviales después de permanecer sumergido durante décadas. La interacción entre agua, minerales y taninos oscurece progresivamente la madera hasta conferirle una tonalidad casi negra. El astillero la combina con pieles seleccionadas específicamente para el proyecto y una pintura exterior Porsche Agate.

Detrás de estas decisiones aparece una idea de personalización bastante menos decorativa de lo habitual. El barco se adapta a comportamientos que el propietario ya conoce: dónde le gusta sentarse, cómo recibe a sus invitados, cuánto tiempo pasa trabajando a bordo o hasta qué punto quiere compartir los espacios donde se prepara la comida.

Y hay otra elección todavía más significativa. Pese a sus 24 metros, el Zeelander 8 está pensado para que pueda gobernarlo él mismo. El anterior modelo ya respondía a esta manera de navegar y subir de eslora no debía significar necesariamente incorporar una tripulación permanente. Para alguien que pasa buena parte de su vida profesional rodeado de personas, explicaba el fundador del astillero Sietse Koopmans, poder estar solo a bordo no constituye una limitación del barco: forma parte de aquello que busca.

40 nudos sin levantar la voz

La autonomía personal convive en esta unidad con unas prestaciones bastante poco discretas. Cuatro Volvo Penta IPS-1350 proporcionan conjuntamente 4.000 CV y han permitido alcanzar los 40 nudos durante las pruebas de mar. A una velocidad de crucero de 32 nudos, el astillero declara una autonomía de aproximadamente 630 millas náuticas. Si se reduce la marcha hasta siete nudos, la cifra asciende a 2.700 millas.

La velocidad, sin embargo, es solo una parte del trabajo técnico. Zeelander lleva años utilizando el silencio como uno de sus argumentos de diseño y en esta unidad declara 65 dBA dentro del barco con los cuatro motores funcionando a plena potencia. La búsqueda de bajas vibraciones y ruido ya estaba presente en el Zeelander 8 original, cuyo interior incorpora soluciones específicas de aislamiento acústico.

La facilidad de manejo se apoya además en joystick para las maniobras y estabilización giroscópica, especialmente útil cuando el barco permanece fondeado. El garaje aloja un Williams 435 SportJet y el equipamiento incluye Seabobs, flyboards y un scooter eléctrico, extendiendo esa idea de autonomía también al tiempo que se pasa lejos del puerto.

El resultado muestra una dirección curiosa dentro del lujo náutico. A medida que crecen las esloras, suele crecer también todo lo que rodea al propietario: tripulación, logística, servicios y una organización cada vez más compleja. Este Zeelander 8 intenta recorrer parcialmente el camino contrario. Sus 24 metros ofrecen más espacio, más potencia y más autonomía que el barco anterior de su propietario, pero se han concebido para conservar algo que para él resultaba fundamental: la posibilidad de subir a bordo y marcharse sin depender de nadie.

En Mónaco, entre superyates que necesitan equipos numerosos simplemente para ponerse en movimiento, cuatro motores capaces de alcanzar 40 nudos llaman inevitablemente la atención. Pero quizá el verdadero lujo de este Zeelander 8 empiece cuando se apagan, queda una sola persona a bordo y alrededor no hay nada más que mar.