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Revista Bruma La revista del mar de Descubrir.com
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Singolare: un Tankoa de 45 metros pensado para vivir a bordo

La segunda unidad de la serie T450 combina los exteriores de Giorgio Maria Cassetta con interiores de Debora Aguiar y una distribución creada alrededor del bienestar, desde el cine privado hasta la sauna y el gimnasio.

Singolare: un Tankoa de 45 metros pensado para vivir a bordo

Un cine privado mirando hacia proa, una sauna, un gimnasio y una veranda climatizada ocupan buena parte de la cubierta superior. En la principal, dos bodegas de suelo a techo flanquean un salón que puede abrirse completamente al exterior. Son algunas de las decisiones que distinguen a M/Y Singolare, el nuevo superyate de 45 metros de Tankoa Yachts, construido para un propietario sudamericano y concebido alrededor de su manera particular de utilizar el barco.

Singolare es la segunda unidad de la serie T450, después de M/Y GO, y responde a una estrategia con la que el astillero genovés busca trasladar su filosofía de construcción boutique a dimensiones algo más contenidas. El interés por la plataforma parece haber encontrado continuidad: Tankoa tiene además en producción otro casco de 45 metros y dos unidades T500 de 50 metros, ya vendidas.

El diseño exterior corresponde a Giorgio Maria Cassetta, mientras los interiores llevan la firma de la arquitecta brasileña Debora Aguiar. La combinación tiene también una lógica geográfica: Singolare fue construido para un armador de Sudamérica y Tankoa señala precisamente ese mercado como uno de los que están mostrando una demanda creciente por los yates de alta gama.

Una cubierta superior dedicada al tiempo libre

Una de las particularidades de Singolare aparece en el hardtop. En lugar de funcionar únicamente como protección de una zona exterior, incorpora una veranda completamente cerrada y climatizada que puede utilizarse como un salón adicional. Un ascensor conecta además la cubierta principal directamente con el sun deck, facilitando la circulación vertical por el barco.

La cubierta superior concentra buena parte de los espacios destinados al bienestar y al ocio. Allí se encuentran sauna y gimnasio, pero también un cine privado orientado hacia proa. La combinación refleja una evolución bastante visible en los superyates actuales: instalaciones que hace unos años aparecían principalmente en esloras mucho mayores empiezan a integrarse en barcos de alrededor de 45 o 50 metros mediante distribuciones cada vez más densas y flexibles.

La proa esconde otra solución destinada a preservar la limpieza visual del diseño. La cubierta permanece completamente enrasada mientras debajo se oculta un garaje estanco para el tender, integrado en la estructura. De este modo, buena parte del equipamiento operativo desaparece cuando no se utiliza y las líneas exteriores mantienen la continuidad buscada por Cassetta.

Esa capacidad para introducir funciones sin convertirlas necesariamente en protagonistas visuales encaja con el planteamiento general del T450. En 45 metros, el desafío consiste en ofrecer muchas de las comodidades asociadas al gran superyate sin que la sucesión de equipamientos termine condicionando por completo los espacios donde realmente se vive.

Interiores con acento brasileño

La intervención de Debora Aguiar introduce una mirada distinta en los interiores. La arquitecta brasileña ha trabajado con una atmósfera cálida y contemporánea que busca reflejar los gustos del propietario, manteniendo la personalización como uno de los elementos centrales del proyecto.

El salón de la cubierta principal utiliza grandes paneles correderos de cristal para abrirse hacia el exterior y reducir la separación entre ambas zonas. Dentro aparecen además dos bodegas de vino que se extienden desde el suelo hasta el techo, convertidas deliberadamente en parte visible de la arquitectura interior.

Hacia proa se encuentra la suite del propietario. Uno de sus elementos más llamativos es un vestidor cuyas dimensiones equivalen, según el astillero, a las de una cabina VIP. El espacio se completa con un amplio baño doble y ducha de vapor.

La cubierta inferior alberga otras cuatro cabinas para invitados, además de las dependencias destinadas a la tripulación. También aquí aparece una decisión más relacionada con largas permanencias a bordo que con el impacto visual: junto a la cocina completamente equipada se ha incorporado una cámara frigorífica transitable con zonas independientes de refrigeración y congelación.

Singolare fue botado en el muelle privado de Tankoa en Génova en presencia del propietario, su familia y el equipo responsable de la construcción. El programa previsto tras su entrega incluía una primera navegación por el Mediterráneo antes de desplazarse al Caribe para la temporada de invierno.

El nombre elegido para el barco resulta bastante apropiado. El T450 funciona como una plataforma común, pero Singolare muestra hasta qué punto un proyecto de serie puede adquirir una personalidad propia cuando la distribución empieza a responder a hábitos concretos: guardar una colección de vinos, disponer de un verdadero espacio de bienestar, ver una película mirando hacia el horizonte o reservar a la ropa un vestidor del tamaño de una cabina. En un mercado donde aumentar la eslora sigue siendo una de las formas más evidentes de ganar espacio, este Tankoa intenta hacer algo distinto: aprovechar mejor los 45 metros que ya tiene.