Dagger, el Benetti híbrido que mide su impacto ambiental
El B.Now 67M se incorpora al SEA Index durante el Monaco Yacht Show con una arquitectura que combina propulsión convencional, tecnología eléctrica y baterías de sal. El índice amplía mientras tanto sus mediciones más allá del CO₂.
La transición hacia una náutica de menor impacto empieza a producir algo que hasta hace relativamente poco resultaba difícil de encontrar en el mundo de los grandes yates: datos comparables. No basta con incorporar una propulsión híbrida o reducir determinados consumos. También empieza a ser necesario medir hasta qué punto esas soluciones modifican realmente el comportamiento ambiental de una embarcación.
El Benetti B.Now 67M M/Y Dagger acaba de incorporarse al SEA Index, el sistema desarrollado por el Yacht Club de Monaco para evaluar y comparar las emisiones de CO₂ de los yates. La certificación se anunció durante el 35º Monaco Yacht Show, donde el barco recibió el 24 de septiembre la visita del príncipe Alberto II de Mónaco, presidente del Yacht Club de Monaco.
Dagger es además el segundo Benetti que obtiene esta certificación después del también 67 metros M/Y Kasper 7, una incorporación que refuerza la colaboración entre el astillero italiano y el Yacht Club de Monaco alrededor de la medición del impacto ambiental de los grandes yates.
El interés del proyecto está precisamente en observar cómo esa medición empieza a acompañar tecnologías que hasta ahora se presentaban principalmente a través de sus prestaciones. En un superyate de 67 metros, donde la energía necesaria para propulsión y servicios hoteleros continúa siendo considerable, la electrificación no puede plantearse de la misma manera que en una embarcación pequeña. La solución pasa por combinar diferentes fuentes y utilizarlas en función de las necesidades de cada momento.

Un híbrido de 67 metros pensado para utilizar la energía de otra manera
La arquitectura desarrollada por Benetti para Dagger combina propulsión convencional, tecnologías eléctricas y baterías de sal de última generación. El sistema tiene una configuración modular que permite adaptar el funcionamiento del barco a distintos escenarios de navegación y priorizar, cuando las condiciones lo permiten, un uso más eficiente de la energía.
La lógica resulta especialmente adecuada para un gran yate. La demanda energética cambia considerablemente dependiendo de si la embarcación está navegando, maniobrando, fondeada o atracada. Una arquitectura híbrida permite gestionar esas situaciones de manera diferente en lugar de recurrir constantemente a una única fuente de energía.
La electrificación aporta además beneficios que se perciben directamente a bordo. Según Benetti, el sistema permite reducir ruido y vibraciones, dos elementos especialmente relevantes cuando el barco permanece fondeado y buena parte de la energía consumida se destina al funcionamiento de climatización, iluminación y otros servicios. La eficiencia energética termina así vinculándose también con el confort.
El caso de Dagger refleja una evolución que empieza a extenderse por el segmento de los grandes yates. La reducción del impacto ya no depende de una única tecnología capaz de sustituir inmediatamente los sistemas convencionales. Construcción, arquitectura naval, gestión energética, baterías, electrificación y combustibles forman parte de un proceso donde diferentes soluciones pueden actuar conjuntamente.
Pero introducir tecnología representa solamente una parte del problema. La otra consiste en disponer de criterios comunes para comprobar sus resultados.
Del CO₂ a la calidad del aire
El SEA Index nació en 2020 por iniciativa del Yacht Club de Monaco y Credit Suisse, actualmente parte de UBS Group, con el objetivo de proporcionar una metodología independiente para evaluar el impacto ambiental de los yates. Su principal referencia son las emisiones de CO₂, calculadas a partir de datos medibles y mediante una metodología certificada por Lloyd's Register.
La posibilidad de comparar resulta especialmente importante en un sector donde las dimensiones, arquitecturas y sistemas de propulsión pueden ser enormemente diferentes. En lugar de asociar automáticamente una determinada tecnología con una mejora ambiental, el índice intenta establecer una base cuantificable para conocer el comportamiento de cada embarcación.
Actualmente, más de 130 yates de más de 24 metros cuentan con la certificación SEA Index. Desde el comienzo de la temporada 2026, sin embargo, el sistema está disponible también para embarcaciones a partir de 10 metros, ampliando considerablemente el universo potencial de barcos evaluados.
También está cambiando aquello que se mide. Este año se ha incorporado una certificación específica denominada Air Quality, desarrollada junto a AtmoSud, que introduce en la evaluación contaminantes como los óxidos de nitrógeno (NOx) y las partículas. De este modo, el análisis empieza a superar la medición exclusiva de gases de efecto invernadero para considerar también la calidad del aire alrededor de las embarcaciones.
El siguiente paso podría encontrarse incluso bajo la superficie. Entre los desarrollos que estudia el programa figura la incorporación del ruido submarino radiado, un indicador que permitiría ampliar nuevamente la evaluación del impacto de los yates sobre el entorno marino. Por ahora se trata únicamente de una posible evolución futura del sistema, no de un parámetro incluido en la certificación actual.
La red asociada al SEA Index también se ha extendido geográficamente. Cuenta con más de 27 puertos colaboradores, principalmente en el Mediterráneo pero también en el Caribe, Seychelles y Japón, además de 78 marinas vinculadas a través de la Japan Marina & Beach Association.
La incorporación de Dagger resulta significativa precisamente dentro de este contexto. Un superyate híbrido puede integrar sistemas destinados a utilizar la energía de manera más eficiente, pero la posibilidad de medir su comportamiento permite trasladar la discusión desde la tecnología instalada hacia sus resultados.
En una industria donde términos como híbrido, eléctrico o sostenible aparecen cada vez con mayor frecuencia, la capacidad de medir empieza a adquirir tanta importancia como la de innovar.