Azimut Seadeck 9: cuando el lujo consiste en abrir el barco al mar
El nuevo buque insignia de la gama Seadeck lleva más lejos una idea que empieza a transformar el diseño de los yates: reducir las barreras entre interior, exterior y agua para convertir la navegación en una
Los grandes cambios en la náutica rara vez empiezan por la forma del casco. Con frecuencia aparecen en pequeños detalles que, poco a poco, modifican la manera de utilizar un barco. Primero fueron las plataformas de baño, después los beach clubs y más tarde las terrazas abatibles. El nuevo Azimut Seadeck 9 reúne todas esas ideas en un único proyecto y las lleva un paso más allá: convertir la popa en el auténtico centro de la vida a bordo.
Con 26 metros de eslora, el Seadeck 9 representa la evolución más ambiciosa de una serie que Azimut ha desarrollado alrededor de un concepto poco habitual en la industria: diseñar el barco desde la experiencia cotidiana de sus ocupantes antes que desde las prestaciones puras. El resultado no es únicamente una nueva distribución, sino una forma distinta de entender la relación entre arquitectura, naturaleza y navegación.
El proyecto reúne a tres nombres bien conocidos dentro del diseño italiano. Alberto Mancini firma las líneas exteriores, mientras los interiores llevan la firma de Matteo Thun y Antonio Rodriguez, arquitectos que trasladan al mundo náutico una filosofía basada en la longevidad de los materiales, el bienestar y una relación más natural entre las personas y el espacio que habitan.



Una cubierta pensada para vivir junto al agua
La innovación más visible del Seadeck 9 aparece en popa. La tradicional Fun Island, convertida ya en un elemento característico de la serie, evoluciona hacia una gran plataforma organizada en distintos niveles que establece una continuidad casi completa entre el mar, la cubierta principal y el salón interior. Dos escaleras simétricas conectan las terrazas con el interior, mientras las plataformas laterales abatibles y la plataforma de baño crean una superficie escalonada orientada permanentemente hacia el agua.
En el centro de este espacio se sitúa una pequeña piscina integrada en cubierta alrededor de la cual gira toda la organización de la popa. Los soláriums pueden desplazarse libremente según las necesidades del momento y una mesa central transforma el área de descanso en comedor exterior cuando cambia el programa del día. La intención no consiste en añadir equipamientos, sino en permitir que un mismo espacio adopte distintos usos con muy pocas modificaciones.
La continuidad continúa en el interior. Una puerta acristalada completamente retráctil elimina prácticamente la separación entre cockpit y salón principal, mientras los ventanales de altura completa prolongan visualmente el horizonte hacia el interior del barco. El efecto recuerda más a la arquitectura residencial contemporánea que a la distribución clásica de un yate.
Matteo Thun y Antonio Rodriguez han desarrollado dos ambientes decorativos diferentes, uno en nogal claro y otro en roble pálido, pero ambos responden a una misma idea: reducir el protagonismo del mobiliario para que la luz, las texturas naturales y la presencia constante del mar definan la atmósfera del interior. La suite principal sigue esa misma filosofía, incorporando un escritorio integrado y un baño concebido como una prolongación del dormitorio, inspirado en la tranquilidad de los eco-resorts contemporáneos.




La sostenibilidad también cambia la experiencia de navegación
La apuesta por una mayor conexión con el entorno tiene un complemento técnico igualmente relevante. El Seadeck 9 forma parte de la familia Low Emission Yacht de Azimut y utiliza un casco desarrollado específicamente para esta gama. Diseñado para entrar antes en planeo y mantener una elevada eficiencia en un rango más amplio de velocidades, permite reducir consumo y emisiones durante el uso habitual del barco.
A ello contribuye una construcción donde cerca del 40 % de la estructura utiliza fibra de carbono para disminuir el peso total, junto con una instalación de tres motores Volvo Penta IPS preparada para futuras soluciones híbridas. Según el astillero, la combinación de estas tecnologías permite reducir hasta un 30 % el consumo de combustible y las emisiones respecto a embarcaciones equivalentes con casco convencional y transmisión por ejes.
Una de las funciones más interesantes aparece cuando el barco deja de navegar. El denominado Hotel Mode utiliza un paquete de baterías de litio de 60 kWh que permite mantener apagados los generadores durante varias horas mientras continúan funcionando estabilizadores, climatización, enchufes, iluminación y sistemas de entretenimiento. La consecuencia más inmediata no es únicamente la reducción de emisiones, sino el silencio. Fondear deja de implicar el ruido continuo de los generadores y la experiencia a bordo cambia de forma perceptible tanto para los propietarios como para quienes se encuentran en embarcaciones cercanas.
Construido en el astillero de Avigliana, donde Azimut ha realizado una inversión de 50 millones de euros para ampliar sus capacidades productivas, el Seadeck 9 representa también un paso importante dentro de la estrategia industrial de la marca.
Más allá de sus dimensiones o de su equipamiento, el interés del Seadeck 9 reside en otra cuestión. El proyecto confirma que la evolución de los grandes yates ya no depende únicamente de incorporar más tecnología o mayores prestaciones. Cada vez se orienta más hacia una arquitectura capaz de hacer desaparecer los límites entre barco y paisaje, permitiendo que el mar deje de contemplarse desde la cubierta para convertirse en parte permanente de la vida a bordo.