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Revista Bruma La revista del mar de Descubrir.com
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Azimut cambia la arquitectura del superyate

El nuevo Grande 44M utiliza fibra de carbono, propulsión híbrida y una distribución inédita para replantear cómo se organiza un yate de más de 40 metros.

Azimut cambia la arquitectura del superyate

Durante años, la evolución de los grandes yates se ha medido en metros de eslora, nuevos espacios exteriores o soluciones de diseño cada vez más sofisticadas. El nuevo Azimut Grande 44M propone una lectura diferente. Su principal innovación no consiste en añadir una cubierta más o aumentar el volumen interior, sino en modificar la propia arquitectura del barco utilizando la ingeniería como herramienta para liberar espacio.

Con la botadura de la primera unidad, Azimut culmina una estrategia que ha reforzado progresivamente su presencia en el segmento de los superyates. Hoy, más de dos tercios del valor de producción de la marca corresponden ya a embarcaciones de más de 24 metros, y el interés por este nuevo modelo queda reflejado en un dato significativo: las siete primeras unidades estaban vendidas antes incluso de su debut en el agua.

El Grande 44M es el nuevo buque insignia de la gama y también uno de los proyectos tecnológicamente más ambiciosos desarrollados por el astillero italiano. Detrás de sus líneas, firmadas por Alberto Mancini, existe un trabajo de ingeniería que busca resolver una cuestión muy concreta: cómo ofrecer más espacio sin que el barco parezca más grande.

La ingeniería libera un puente entero para el propietario

La decisión más llamativa del proyecto apenas se percibe desde el exterior. Más de la mitad de la estructura del Grande 44M está construida en fibra de carbono. Esa reducción de peso —unas ocho toneladas menos en las zonas superiores del barco— permite reorganizar completamente la distribución tradicional de un superyate de estas dimensiones.

La timonera, normalmente situada en la cubierta superior, se desplaza a un cuarto puente perfectamente integrado en la silueta del barco. Ese cambio libera toda la Upper Deck, que pasa a convertirse en un espacio reservado exclusivamente al propietario. El resultado es una cubierta privada con terrazas abiertas al mar y una flexibilidad de uso poco habitual en un yate de 44 metros.

El estudio m²atelier ha aprovechado esa nueva arquitectura para plantear distintos escenarios de utilización. La zona de proa puede funcionar como comedor exterior para doce personas, sala multimedia privada o salón adicional para invitados. En cualquiera de las configuraciones, grandes superficies acristaladas mantienen una vista continua de 180 grados sobre el horizonte y conectan directamente con una terraza exterior organizada alrededor de un brasero.

La popa continúa esa misma idea de apertura. El denominado Mezzanine Deck incorpora una amplia terraza elevada sobre el beach club y una piscina transparente cuyo fondo permite mantener el contacto visual entre las distintas plataformas del barco y el mar, generando además juegos de luz natural sobre la cubierta inferior.

La sostenibilidad se mide también en silencio

La arquitectura del Grande 44M responde igualmente a una segunda prioridad: reducir el consumo energético sin modificar la experiencia de navegación. Azimut estima que el conjunto de soluciones desarrolladas para este modelo permite disminuir hasta un 30 % las emisiones de CO₂ respecto a un superyate convencional de tamaño equivalente. Esa reducción no depende de una única tecnología, sino de la combinación de varios sistemas que trabajan de forma complementaria.

Uno de los más interesantes es la incorporación de un Hull Vane®, un perfil hidrodinámico de fibra de carbono situado en la popa que reduce la resistencia al avance, atenúa el cabeceo y el balanceo y mejora la eficiencia del casco. Fabricarlo en carbono permitió reducir su peso desde los aproximadamente 1.500 kilos que tendría en acero hasta unos 400, una diferencia decisiva para mantener el equilibrio estructural del conjunto.

El casco también adopta una configuración Dual Mode desarrollada junto a P.L. Ausonio Naval Architecture. La proa trabaja como un casco de desplazamiento rápido mientras la popa incorpora características propias de un semiplaneador, una combinación pensada para optimizar el consumo en un amplio rango de velocidades.

A ello se suma un sistema Mild Hybrid desarrollado con Asea Nautica. Dos motores eléctricos de 50 kW asociados a un banco de baterías de hasta 230 kWh permiten mantener todos los servicios hoteleros funcionando con los generadores apagados durante varias horas, eliminando prácticamente el ruido y las emisiones cuando el barco permanece fondeado. La batería puede recargarse completamente en unas dos horas navegando a 15 nudos, aprovechando los desplazamientos entre fondeaderos sin necesidad de modificar el programa habitual de navegación.

Treinta metros cuadrados de paneles solares instalados en la cubierta superior completan esa estrategia energética, destinada principalmente a alimentar los consumos de vida a bordo. No se trata de sustituir la propulsión convencional, sino de reducir progresivamente la dependencia de los generadores en aquellas situaciones donde el silencio y el confort resultan más importantes.

El Grande 44M hará su debut mundial en el próximo Cannes Yachting Festival, pero su interés va más allá de un nuevo lanzamiento. Representa una manera distinta de entender la evolución del superyate contemporáneo: utilizar materiales, hidrodinámica y sistemas energéticos no solo para mejorar las prestaciones, sino para replantear la arquitectura del barco y la forma en que sus propietarios viven cada jornada a bordo.