Arcadia lleva al Monaco Yacht Show dos maneras de vivir el mar
El astillero italiano presenta los A80 y A96, dos modelos de dimensiones y configuraciones diferentes que comparten una arquitectura centrada en el espacio, la luz y la continuidad entre interior y exterior.
Arcadia Yachts llega al Monaco Yacht Show 2026 con dos barcos que permiten observar cómo una misma filosofía puede cambiar al crecer en dimensiones. El astillero italiano expone el A80 Mabelle II y el A96, dos modelos de la familia A concebidos alrededor de una relación especialmente abierta con el mar, aunque dirigidos a formas diferentes de organizar la vida a bordo.
La presencia de Mabelle II tiene además un significado particular apenas unos días después de Cannes. Se trata de la tercera unidad del A80 y acaba de recibir el World Yachts Trophy 2026 al Best Interior Design, un reconocimiento al proceso de personalización desarrollado junto a sus propietarios. Mónaco ofrece ahora un escenario distinto, mucho más concentrado en el segmento del superyate y en el encuentro entre armadores, brokers y profesionales internacionales.
Frente al A80, el A96 lleva los principios de la marca a una escala superior. La comparación permite entender también la evolución de un astillero nacido en 2008 en el Golfo de Nápoles y que ha construido su identidad utilizando grandes superficies acristaladas, volúmenes generosos y espacios exteriores que intentan prolongar las zonas interiores en lugar de funcionar como ambientes independientes.



Dos tamaños, una misma relación con el exterior
Arcadia resume su planteamiento alrededor de tres elementos: espacio, luz y contacto con el mar. En A80 y A96 esa idea se traduce de maneras diferentes según los metros disponibles, pero mantiene una intención común: permitir que convivencia y privacidad, actividad exterior y momentos más tranquilos puedan alternarse sin fragmentar excesivamente el barco.
El A80 representa la interpretación más compacta de esta propuesta y Mabelle II demuestra además cuánto puede modificarse una plataforma existente alrededor de su propietario. Su premio en Cannes reconoció precisamente unos interiores donde distribución, acabados, mobiliario y decoración fueron desarrollados mediante un proceso de cocreación. La unidad conserva así la arquitectura reconocible del modelo, pero adquiere una identidad propia.
El A96, por su parte, dispone de mayores volúmenes para desarrollar esa continuidad. En ambos casos, Arcadia evita entender las zonas exteriores simplemente como superficies añadidas alrededor del casco. La arquitectura busca que el paisaje siga presente desde dentro y que el tránsito hacia las cubiertas resulte natural, una característica que forma parte del lenguaje de la marca desde sus primeras unidades.
La filosofía tiene mucho que ver con el lugar donde nació el astillero. Arcadia mantiene su base en el Golfo de Nápoles, cerca de Pompeya y frente a Capri, un territorio donde buena parte de la vida mediterránea transcurre precisamente en espacios intermedios: terrazas, patios y lugares protegidos pero abiertos al exterior. La marca ha trasladado progresivamente esa sensibilidad a las familias A y Sherpa, que actualmente conforman su catálogo.
El resultado pretende alejarse de una lectura del lujo basada únicamente en superficie o espectacularidad. Arcadia habla de una expresión más medida y ligada a la manera particular en que cada propietario utiliza el barco, con la personalización como herramienta para adaptar una misma arquitectura a ritmos de vida diferentes.




El stand también quiere explicar qué significa Arcadian Living
En Mónaco, esa intención sale además de los propios yates. Arcadia ha diseñado su espacio de exposición como una instalación multisensorial, utilizando materiales, iluminación, proporciones y detalles para trasladar a tierra el universo visual de la marca.
El stand funcionará naturalmente como lugar de encuentro con propietarios, brokers, socios y visitantes, pero el astillero quiere que desempeñe también una función narrativa. La proximidad con el arte y el diseño, junto con la relación con el paisaje mediterráneo, forman parte de lo que Arcadia denomina Arcadian Living, una expresión con la que intenta describir una experiencia de navegación menos centrada en el objeto y más en la forma de utilizarlo.
La elección del Monaco Yacht Show resulta coherente con esa estrategia. El salón reúne una audiencia particularmente orientada a las grandes esloras y ofrece al constructor la posibilidad de reforzar su posición en el mercado de alta gama precisamente cuando prepara su siguiente salto dimensional.
A80 y A96 representan por ahora dos escalones de esa evolución. Uno llega a Mónaco con un premio recién obtenido por sus interiores; el otro muestra cómo la misma búsqueda de luz, volumen y apertura puede crecer hacia dimensiones mayores. Juntos sirven para explicar algo que Arcadia lleva desarrollando desde el Golfo de Nápoles desde 2008: que la identidad de un yate puede reconocerse también en cómo deja entrar el paisaje a bordo.