Hay barcos que nacen con la intención de marcar tendencia. Y otros que, de forma más silenciosa, se limitan a recuperar algo que nunca debería haberse perdido. El Vicem 55 Classic se sitúa claramente en esta segunda categoría. No pretende romper con el pasado, sino reinterpretarlo con precisión.
El astillero turco Vicem lleva más de tres décadas trabajando sobre una idea muy concreta de yachting: la de la elegancia atemporal construida desde el oficio. Fundado en 1991, ha construido su identidad a partir de técnicas tradicionales como el cold-molding —un proceso artesanal basado en la superposición de capas de madera— combinadas con soluciones contemporáneas en materiales y construcción.
En el caso del 55 Classic, esa filosofía se traduce en un equilibrio especialmente logrado. Presentado en 2022, el modelo se sitúa en el centro de la gama Custom del astillero y representa una síntesis entre pasado y presente. La silueta, limpia y reconocible, remite directamente a la época dorada de la náutica, cuando la madera definía tanto la estructura como el carácter de los barcos.
Sin embargo, el proyecto no se queda en la nostalgia. La introducción de versiones en fibra de vidrio responde a una evolución clara del mercado, ofreciendo una alternativa más accesible sin renunciar a los códigos estéticos que han definido la marca. El resultado es un yate que no necesita exagerar formas ni recurrir a artificios para llamar la atención. Su atractivo está precisamente en lo contrario: en la proporción, en el detalle, en la coherencia.






Navegar con comodidad: cuando la técnica acompaña al diseño
Más allá de la estética, el Vicem 55 Classic se construye desde una premisa clara: hacer que la experiencia a bordo sea sencilla, fluida y cómoda. Aquí, la tecnología no busca protagonismo, sino facilitar el uso. Con una eslora de 16,85 metros, el barco ofrece un equilibrio interesante entre tamaño y manejabilidad. Está pensado tanto para armadores experimentados como para quienes se inician en la navegación, incorporando soluciones que simplifican la vida a bordo sin añadir complejidad innecesaria.
La carena en V profunda garantiza una navegación estable incluso en condiciones exigentes, mientras que elementos como el bow thruster o el sistema de posicionamiento dinámico permiten maniobras más precisas en espacios reducidos. La sensación general no es la de controlar una máquina compleja, sino la de tener siempre el barco bajo control.
En cuanto a prestaciones, alcanza una velocidad máxima de 27 nudos con tanques llenos, una cifra que, sin ser extrema, resulta más que suficiente para el tipo de navegación al que está destinado. El enfoque no es la velocidad pura, sino la consistencia: una navegación cómoda, sin sobresaltos, donde el trayecto importa tanto como el destino.
El acceso al mar también forma parte de esa lógica. La plataforma de baño hidráulica convierte la popa en un espacio activo, facilitando el uso de equipos acuáticos o simplemente el contacto directo con el agua. No es un añadido, sino una extensión natural del barco.





Un lujo pensado para usarse, no solo para mostrarse
El verdadero valor del Vicem 55 Classic aparece en cómo se vive. A diferencia de otros modelos donde el diseño prioriza el impacto visual, aquí todo está pensado para un uso real, cotidiano.
El interior mantiene esa misma coherencia. Acabados en caoba u roble, superficies pulidas y una distribución limpia crean un ambiente que combina elegancia y calidez sin caer en la ostentación. Los espacios no están diseñados para impresionar en una visita rápida, sino para funcionar a lo largo del tiempo.
La configuración completamente personalizable es uno de los elementos clave del proyecto. Cada unidad puede adaptarse a las necesidades del propietario, ajustando distribución, materiales y equipamiento. Esta flexibilidad no es un añadido comercial, sino parte del ADN de Vicem: construir barcos que respondan a quien los va a habitar.
El cockpit resume bien esta filosofía. Amplio, funcional y orientado a la vida social, se convierte en el centro de la experiencia a bordo. Zona de comedor, áreas de descanso, almacenamiento y equipamiento se integran en un espacio pensado para compartir, no solo para exhibir.
En el fondo, el Vicem 55 Classic plantea una idea sencilla pero cada vez menos habitual: que el lujo no está en la acumulación de elementos, sino en su uso. En la capacidad de un barco para adaptarse a distintos momentos del día, a distintas formas de navegar, a distintas expectativas.
En un mercado donde muchas propuestas tienden a parecerse, este modelo destaca precisamente por lo contrario. No busca reinventar el yachting, sino recordarlo. Y en ese gesto —aparentemente conservador— encuentra una forma bastante contemporánea de ser relevante.