El Sky Bar del Hotel Saratoga lleva desde 1965 ofreciendo la misma perspectiva privilegiada sobre Palma, mucho antes de que los rooftops se convirtieran en un fenómeno urbano global. Situado en la octava planta del hotel, en pleno Paseo Mallorca, este espacio fue el primero de su tipo en la ciudad. Desde entonces no ha dejado de observar, casi seis décadas después, cómo la capital balear crecía y se transformaba a sus pies.
Un mirador con más de medio siglo de historia

La azotea del Saratoga se articula en torno a una pequeña piscina reservada para huéspedes del hotel. Desde allí, la vista abarca algunos de los elementos que definen la identidad de Palma. el perfil de la Catedral, el movimiento constante del puerto, las azoteas del casco histórico y el Mediterráneo de fondo. A esa panorámica se suma un detalle que atrae especialmente a los amantes de la estética retro. el neón original del hotel, que sigue encendido desde su construcción en 1962.
La luz cambia a lo largo del día y con ella también la experiencia. El momento más celebrado suele coincidir con la caída de la tarde, cuando la luz dorada baña los edificios históricos y el puerto empieza a encenderse. Un espectáculo que se repite cada jornada de verano sin resultar nunca idéntico, marcado por el tráfico de embarcaciones y los cambios de color del cielo balear.
El nombre del hotel, por cierto, no es casual. Hace referencia al portaaviones de la IV flota estadounidense que solía atracar en el puerto de Palma, un guiño histórico que conecta el edificio con la memoria marítima de la ciudad.
La firma de Juan Pinel llega a las alturas

Este verano, el Sky Bar estrena una propuesta gastronómica diseñada por el chef Juan Pinel, al frente también del restaurante L'Àtic, ubicado una planta más abajo, en la séptima. La carta de cenas arranca con una selección de entrantes pensada para el calor. ostras al natural o acevichadas con leche de tigre y cilantro, croquetas de jamón o de porc negre con albaricoque seco, jamón ibérico de Fisán y taquitos de queso mahonés en aceite de hierbas.
A esos primeros platos les siguen propuestas más elaboradas, como un guacamole con trampó mallorquín y patacón, una ensalada de tomates de temporada con tomate seco y queso mahonés, un tartar de vaca con alioli clásico y ají amarillo o el bacalao El Barquero asado con cremoso de patata, pimiento rojo y almendra de Mallorca. También destacan el tiradito de corvina con leche de tigre de wasabi, la lubina asada con salsa nam jim y el solomillo de ternera a la brasa con chimichurri de ají panca.
Al mediodía la oferta cambia de registro y se vuelve más ligera, pensada para alternar con los chapuzones en la piscina. Ahí aparecen el calamar a la andaluza con alioli de lima crujiente, sándwiches como el bikini de queso fundido o el club de la casa, los rigatoni con salsa de tomate picante, gambas y albahaca, la hamburguesa completa y el pad thai. El precio medio se sitúa entre 35 y 40 euros.
El Sky Bar abre todos los días de 11:00 a 24:00 horas, con servicio de almuerzos de 12:00 a 16:00 y de cenas de 19:30 a 22:00. Se encuentra en la octava planta del Hotel Saratoga, en el Paseo Mallorca 6, en pleno centro de Palma. Más información y reservas a través de la web del hotel o llamando al 971 72 72 40.
Un clásico de cuatro estrellas superior
El Hotel Saratoga abrió sus puertas en 1962 y desde entonces se ha consolidado como uno de los referentes hoteleros de Palma, reconocido por su elegancia clásica y su servicio. Cuenta con 180 habitaciones y suites, luminosas y amplias, decoradas con materiales naturales y tonos suaves.
El establecimiento dispone de tres piscinas con usos diferenciados. una en la planta baja, rodeada de tumbonas y abierta a todos los huéspedes; otra exclusiva para adultos en el rooftop, junto al Sky Bar y con vistas directas a la Catedral; y una tercera, climatizada, integrada en la zona wellness del hotel, junto a jacuzzi, gimnasio y spa. Las habitaciones tienen un precio desde 140 euros con IVA incluido.
Con siete décadas de historia entrelazadas con las de la propia ciudad, el Saratoga sigue funcionando como punto de observación privilegiado de una Palma que no deja de cambiar. El Sky Bar, su mirador más veterano, continúa ofreciendo cada verano una lectura distinta del mismo paisaje, ahora acompañada de una cocina que también mira hacia el Mediterráneo desde las alturas.