Durante cinco días, el Arsenale de Venecia vuelve a convertirse en uno de los grandes escenarios de la náutica europea. Del 27 al 31 de mayo, el Salón Náutico de Venecia celebra su séptima edición consolidando una trayectoria que, en pocos años, ha transformado el evento en una de las citas más observadas del Mediterráneo oriental. El contexto importa casi tanto como las embarcaciones: pocos salones pueden apoyarse en un espacio como el antiguo arsenal veneciano, durante siglos centro neurálgico del poder marítimo de la Serenísima y hoy reconvertido en plataforma expositiva, económica y cultural vinculada al mar.
Promovido por el Ayuntamiento de Venecia y organizado por Vela en colaboración con la Marina Militare Italiana, el salón llegará este año con cifras ya consolidadas: 300 embarcaciones previstas, de las cuales 240 estarán en el agua, 270 expositores, más de 55.000 metros cuadrados de superficie acuática y 1.100 metros lineales de pantalanes repartidos entre las dársenas y las históricas Tese del Arsenale. El crecimiento del público confirma además la evolución del proyecto. La edición de 2025 superó los 30.000 visitantes, reforzando el posicionamiento del certamen dentro del calendario náutico internacional.

Un salón que mira al Adriático y al Este de Europa
A diferencia de otros eventos más orientados exclusivamente al lujo o al mercado charter, Venecia está construyendo una identidad propia ligada a su posición geográfica y al papel del Adriático como corredor industrial y comercial. Los organizadores insisten especialmente en este punto: el salón veneciano se presenta como la gran cita náutica del Mediterráneo oriental, capaz de atraer operadores procedentes de los Balcanes, Europa central y el área del Mar Negro.
La procedencia de los astilleros confirma esa dirección. A Venecia acudirán marcas y empresas de Italia, Croacia, Alemania, Francia, Inglaterra, Polonia y Turquía, en una geografía productiva cada vez más interconectada. El objetivo es consolidar el salón como un hub de relaciones comerciales entre el noreste italiano y los nuevos mercados náuticos del este europeo, una estrategia que explica también el interés creciente de grandes grupos internacionales por el evento.
Entre las principales embarcaciones anunciadas figuran el Numarine 30XP, explorer diésel-eléctrico procedente de Turquía, el superyate deportivo AB95 de Next Yacht Group, el Pershing GTX70 de Ferretti Group, el Sunreef 70 y la première en el agua del Gran Turismo 50 de Beneteau. Tampoco faltarán estrenos mundiales, como Say Carbon 32 y Meraki 40, junto a nuevos modelos de astilleros ya consolidados en el mercado europeo. La vela seguirá ocupando un papel importante gracias a la presencia de marcas como Fountaine Pajot, Lagoon, Bali, Solaris, Bavaria, Grand Soleil o Jeanneau.
Con el paso de los años, Venecia ha desarrollado además una fórmula distinta a la de los grandes salones hipertecnológicos del norte de Europa. Aquí la relación entre exposición y ciudad sigue siendo central. Llegar al Arsenale atravesando la laguna, entrar en un espacio militar e industrial normalmente cerrado al público y recorrer dársenas históricas junto a yates contemporáneos forma parte de la experiencia que muchos astilleros consideran inseparable del propio salón. Alberto Galassi, consejero delegado de Ferretti Group, definió recientemente el evento como “un salón boutique donde se apuesta por la calidad”.

Propulsión eléctrica, sostenibilidad y blue economy
El hilo conductor de la edición 2026 volverá a ser la sostenibilidad, un tema que en Venecia adquiere inevitablemente una dimensión especial. La laguna es un entorno frágil y el debate sobre emisiones, propulsiones alternativas y movilidad marítima resulta aquí mucho más tangible que en otros destinos náuticos.
El salón dedicará una parte importante de su programación a las tecnologías eléctricas e híbridas, los sistemas de hidrógeno y las nuevas soluciones de gestión energética a bordo. En el pantalán P2 estarán presentes embarcaciones eléctricas como Frauscher x Porsche 790 Spectre, la open boat Omega 7.2 de Helios, el catamarán Sun Kiss y CyberCat, una embarcación de trabajo full electric diseñada para la recogida de residuos en el agua. Junto a ellas aparecerán proyectos ambientales como Seabin Project, un sistema flotante pensado para capturar microplásticos en los puertos.
La sostenibilidad también estará presente en el segmento de los llamados water toys, uno de los mercados que más crece dentro de la industria náutica. Hydrofoils eléctricos, acuascooters, motos de agua de nueva generación y water bikes silenciosas y sin emisiones directas de CO₂ formarán parte de la oferta prevista para esta edición. Más allá del componente recreativo, muchos de estos productos funcionan hoy como laboratorios para experimentar con baterías ligeras, nuevos sistemas de propulsión y modelos de navegación menos contaminantes.
Dentro del Arsenale convivirán, además, innovación y tradición. El Wood Village, dedicado a las embarcaciones de madera y a los maestros de ribera, seguirá mostrando técnicas históricas de construcción naval, restauraciones filológicas y procesos artesanales ligados a la tradición lagunar. En una ciudad donde la cultura marítima forma parte de la identidad urbana, el diálogo entre innovación tecnológica y saber hacer artesanal continúa siendo uno de los rasgos más reconocibles del salón.
La edición de 2026 incluirá también cerca de cincuenta encuentros entre conferencias, mesas redondas y presentaciones centradas en la blue economy, la movilidad eléctrica y las perspectivas industriales del sector marítimo. Un programa que confirma cómo Venecia intenta consolidar su papel no solo como escaparate comercial, sino también como espacio de debate sobre el futuro económico y ambiental del mar.