La velocidad ha sido siempre el rasgo más reconocible de Pershing. Desde mediados de los años ochenta, el astillero italiano ha construido una identidad ligada a cascos de perfil bajo, líneas afiladas y prestaciones que lo distinguían dentro del segmento de los grandes yates deportivos. El nuevo Pershing GTX90 plantea una pregunta interesante: ¿hasta qué punto puede ampliarse el espacio habitable sin perder ese ADN?
La respuesta llega con el tercer modelo de la gama GTX, presentada por Pershing como una familia de Sport Utility Yachts. El proyecto, desarrollado junto al estudio Vallicelli Design y el departamento de ingeniería de Ferretti Group, fue adelantado durante Boot Düsseldorf y ocupa un lugar intermedio entre el GTX80 y el GTX116.
Más que aumentar simplemente la eslora, el GTX90 modifica la distribución de los volúmenes para responder a una evolución evidente del mercado. Muchos propietarios siguen buscando prestaciones elevadas, pero ya no están dispuestos a sacrificar superficie exterior, habitabilidad o comodidad durante largas estancias a bordo.



Más superficie útil sin cambiar el carácter del barco
La mayor transformación aparece en la forma de utilizar el espacio. El sportsbridge alcanza 33 metros cuadrados, una superficie que Pershing sitúa un 43 % por encima de la media de esta categoría. No se trata únicamente de añadir metros disponibles. La cubierta se organiza en tres ambientes diferenciados —solárium, comedor protegido por un hard top y puesto de gobierno— para permitir distintos usos simultáneos durante la navegación o el fondeo.
En la cubierta principal se repite esa misma lógica. Las terrazas laterales abatibles amplían la manga útil en la zona de popa hasta crear una plataforma de 37 metros cuadrados donde desaparece casi por completo la sensación de separación entre el barco y el mar. Bajo esa superficie se integra además un garaje capaz de alojar una embarcación auxiliar y una moto de agua sin interferir en los espacios destinados a los invitados.
La arquitectura exterior mantiene, al mismo tiempo, algunos de los rasgos más reconocibles de Pershing. La proa casi vertical, la línea continua de la cubierta y el característico acabado Anniversary Silver conservan una imagen muy próxima al resto de la gama GTX, aunque con unas proporciones adaptadas a un barco de mayor volumen.
El interior aprovecha la configuración widebody para liberar una superficie poco habitual en un yate de 90 pies. Una gran puerta acristalada de cinco hojas une el salón y la bañera en un único ambiente continuo. La cocina, concebida como un espacio abierto con barra integrada, comparte protagonismo con un comedor para ocho personas y una amplia zona de estar situada en el centro del barco.



El rendimiento sigue siendo parte esencial del proyecto
Aunque el GTX90 introduce una organización mucho más cercana a la de un yate de crucero, Pershing no ha renunciado a las prestaciones que han definido históricamente la marca.
La propulsión corre a cargo de dos motores MAN V12 de 2.200 caballos asociados a dos sistemas de propulsión por hidrochorro Castoldi TurboDrive. Según los datos preliminares facilitados por el astillero, el conjunto permitirá alcanzar una velocidad máxima de 35 nudos y mantener cruceros de alrededor de 30 nudos, cifras que continúan situando al modelo entre las propuestas más rápidas de su segmento.
El equipamiento puede completarse con dos estabilizadores giroscópicos Seakeeper NG18 y el barco contará con certificación CE Clase A, pensada para navegación en mar abierto incluso con condiciones exigentes.
La distribución interior incluye cuatro camarotes con baño privado. La suite principal ocupa toda la manga del barco en la zona central, mientras la cabina VIP se sitúa en proa y dos camarotes adicionales completan el alojamiento para invitados. El puesto de mando permanece en la cubierta principal y dispone de acceso directo a ambos pasillos laterales, una solución que facilita las maniobras sin interferir en la circulación interior.
El GTX90 también refleja la evolución reciente de Pershing dentro de Ferretti Group. La marca, que supera ya los cuarenta años de historia y produce actualmente modelos entre 54 y 140 pies, ha ido ampliando progresivamente su oferta sin abandonar el perfil deportivo que la hizo reconocible. La familia GTX representa probablemente el paso más claro en esa dirección, incorporando soluciones habituales en yates de crucero sin renunciar a velocidades que siguen siendo una de sus principales señas de identidad.
Más que sustituir el concepto tradicional de Pershing, el GTX90 demuestra que el mercado actual obliga a reinterpretarlo. La velocidad continúa siendo importante, pero hoy comparte protagonismo con una demanda creciente de espacio, flexibilidad y una forma más relajada de vivir el barco.