Constance Brément, Cannes Yachting Festival: “Hoy no existe una única manera de vivir el mar”
La nueva directora del salón habla con Bruma sobre el futuro de la náutica, las nuevas generaciones, el lujo experiencial y el creciente protagonismo de España.
Del 8 al 13 de septiembre, Cannes volverá a convertirse en la capital mundial de la náutica con la celebración de la 49ª edición del Cannes Yachting Festival. Considerado el gran pistoletazo de salida de la temporada internacional, el salón reunirá más de 680 expositores, cerca de 700 embarcaciones de entre 5 y 50 metros y alrededor de 150 estrenos mundiales repartidos entre el Vieux Port y Port Canto. Durante seis días, la Costa Azul volverá a concentrar buena parte de las novedades, tendencias y lanzamientos que marcarán el rumbo de la industria en los próximos meses.
La edición de 2026 llega además con un cambio significativo en la dirección del evento. Tras asumir el cargo el pasado otoño, Constance Brément afronta su primer Cannes Yachting Festival como directora con la voluntad de reforzar el posicionamiento internacional del certamen y potenciar su dimensión experiencial, sin alterar la esencia que lo ha convertido en la mayor exposición náutica en el agua de Europa. Ha hablado en exclusivo can Bruma.
¿Qué supone esta primera edición como directora del Cannes Yachting Festival?
Es un momento muy importante. Mi experiencia en la industria náutica, especialmente en el Groupe Beneteau, donde gestionaba el marketing y la comunicación de nueve marcas, así como mi trayectoria en sectores vinculados al lujo, la experiencia de cliente y la comunicación, influyen naturalmente en mi forma de entender el evento. Veo el Festival al mismo tiempo como una plataforma estratégica para la industria y como una experiencia de marca. No es simplemente un salón náutico. Es un encuentro donde convergen negocio, innovación, imagen, emoción y deseo. No se trata de transformar el Festival rompiendo con su historia, sino de reforzar aquello que lo hace único: la calidad y diversidad de la oferta, su dimensión internacional, el escenario excepcional de la Costa Azul y su capacidad para reunir a toda la industria náutica en un entorno premium.

¿Qué representa hoy el Festival desde el punto de vista cultural y de estilo de vida?
La dimensión de “festival” forma parte de su identidad. Sigue siendo ante todo la primera gran cita de la temporada y una plataforma de negocio para el sector, pero ofrece algo más: un estilo de vida y una experiencia que van mucho más allá de una visita comercial. La propia ciudad de Cannes contribuye a ello. Su imagen está asociada a la elegancia, la hospitalidad, la gastronomía, el diseño y los grandes eventos internacionales. Celebrarlo a principios de septiembre prolonga además esa sensación de verano mediterráneo tan característica de la Costa Azul. Hoy el Festival representa una forma de entender la náutica ligada al viaje, la libertad, el diseño, la tecnología, el confort a bordo y el placer de navegar. Todo eso adquiere una dimensión especial en Cannes. Si tuviera que definir el espíritu de esta edición en pocas palabras, diría que es un lugar de experiencia, inspiración y excelencia, donde los expositores comparten su pasión y los visitantes descubren nuevos horizontes.
En un mundo donde casi todo puede descubrirse online, ¿qué valor siguen aportando los grandes salones náuticos?
Las herramientas digitales son fundamentales para informarse, comparar o preparar una compra, pero la experiencia real sigue siendo insustituible. Un barco no puede entenderse únicamente a través de fotografías o especificaciones técnicas. Hay que subir a bordo, recorrer los espacios, observar los acabados, imaginar cómo se utilizará y hablar con quienes lo han diseñado o construido. Para los expositores sigue siendo una plataforma esencial para lanzar productos, desarrollar negocio y fortalecer relaciones. Pero quizá el aspecto más importante sea el humano. La náutica se basa en la confianza, en la transmisión de conocimiento y en la pasión compartida. La tecnología puede informar, pero no puede sustituir la emoción de una visita a bordo ni la energía colectiva que se genera en un gran evento internacional.
Uno de los rasgos distintivos de Cannes es la convivencia entre superyates, veleros, dayboats, tenders y nuevas marcas. ¿La industria es hoy más diversa que hace unos años?
Sin duda. Una de las mayores fortalezas del Festival es precisamente esa diversidad. Reunimos más de 700 embarcaciones y cerca de 150 estrenos mundiales capaces de responder a formas muy distintas de vivir el mar. Algunos visitantes buscan prestaciones y navegación de larga distancia; otros priorizan el uso diario, la facilidad de manejo, la comodidad o formatos más compactos. Hoy no existe una única manera de disfrutar de la navegación. La propia industria también se ha vuelto más transversal. Diseño, tecnología, sostenibilidad, conectividad o experiencia de cliente influyen en todos los segmentos. La innovación puede surgir de un astillero tradicional, de una empresa tecnológica o de una startup.

En los últimos años la náutica se orienta cada vez más hacia la experiencia. ¿Percibe también ese cambio?
Sí, claramente. El barco ya no se contempla únicamente como un símbolo de estatus. Cada vez más personas lo entienden como un espacio para vivir, viajar, compartir experiencias y conectar con el mar. El prestigio sigue siendo importante, pero se expresa de otra manera. Tiene más que ver con la calidad de la experiencia, la personalización, la autonomía o la posibilidad de explorar nuevos destinos que con la simple propiedad. Lo vemos en los visitantes, que se interesan cada vez más por aspectos como los espacios de vida a bordo, la seguridad, la facilidad de uso o la autonomía. Y también en los expositores, que incorporan estas prioridades en el diseño de sus embarcaciones y servicios. La náutica evoluciona hacia un lujo más experiencial, más personal y más liberador.
Las nuevas generaciones se acercan al mar a través del charter, la copropiedad o modelos más flexibles. ¿Está cambiando también el perfil del visitante?
Las nuevas generaciones tienen una relación distinta con el ocio y con la propiedad. Valoran especialmente la flexibilidad, la experiencia, la sostenibilidad y la calidad del servicio. Seguimos recibiendo a propietarios, compradores y profesionales del sector, pero también observamos la llegada de visitantes más jóvenes e internacionales, abiertos a nuevas formas de acceso al mar a través del charter, la copropiedad o servicios personalizados. El desafío consiste en incorporar estas nuevas expectativas sin perder aquello que hace único al Festival: su nivel de exigencia, la calidad de la oferta y su posicionamiento internacional. Adaptarse a una nueva generación no significa renunciar a la exclusividad. Significa ofrecer una experiencia más intuitiva, inspiradora y alineada con las nuevas formas de disfrutar de la navegación.
España gana peso dentro del ecosistema náutico mediterráneo. ¿Qué importancia tiene para Cannes?
España es ya uno de los mercados más importantes del Mediterráneo. Cuenta con puertos deportivos muy activos, una industria cada vez más dinámica y una presencia creciente en ámbitos como el refit, el charter o la economía azul. Este año contamos con una quincena de expositores españoles confirmados, entre ellos Astondoa, De Antonio Yachts, Tesoro Yachts o Kumbra Yachts, además de la Associació Catalana de Ports Esportius i Turístics. No tengo dudas de que la presencia española seguirá creciendo en los próximos años. España está ganando protagonismo dentro de la industria náutica internacional y el Cannes Yachting Festival quiere acompañar esa evolución.