Barcelona prepara un Salón Náutico más abierto al mar
Del 14 al 18 de octubre, el Port Vell reunirá más de 200 embarcaciones y 300 marcas en una edición que incorpora nuevos espacios dedicados a puertos deportivos, submarinismo, deportes acuáticos, navegación eléctrica y experiencias en el agua.
Después de Cannes, Génova y Mónaco, la temporada de grandes salones náuticos europeos pone rumbo a Barcelona. Del 14 al 18 de octubre, el Port Vell celebrará la 63ª edición del Salón Náutico Internacional de Barcelona con más de 200 embarcaciones, 170 expositores directos y más de 300 marcas representadas. Será la última gran cita mediterránea de un calendario que durante poco más de un mes habrá recorrido algunos de los principales centros de la industria náutica europea.
Barcelona llega además con una propuesta algo distinta. Frente al peso del gran yate y los estrenos internacionales que caracteriza especialmente a Cannes y Mónaco, el salón español quiere ampliar su radio de acción para reunir a públicos con formas muy diferentes de relacionarse con el mar. Comprar un barco continúa siendo el centro del negocio, pero alrededor aparecen la vela, el submarinismo, los deportes acuáticos, los puertos deportivos, la navegación eléctrica y distintas fórmulas para empezar a navegar sin necesidad de ser propietario.
La evolución coincide con un momento favorable para el mercado español. Según los últimos datos de ANEN elaborados a partir de los registros de la Dirección General de la Marina Mercante, entre enero y agosto de 2026 se matricularon 4.371 embarcaciones de recreo, un 7% más que durante el mismo periodo del año anterior. El propio salón espera además superar los 18.000 visitantes registrados en 2025, aunque la organización ha insistido en que el objetivo pasa también por mejorar la calidad y diversidad del público.
En los muelles, la oferta vuelve a abarcar desde pequeñas embarcaciones hasta grandes unidades de vela y motor. Entre las novedades destaca el estreno mundial del YYachts Y6, un velero de 19,65 metros, además de la presentación española del catamarán YOT 53. Ocho de los barcos presentes están nominados a los European Yacht of the Year y catorce superan los 16 metros de eslora.
También regresan a Barcelona algunas firmas de vela de alta gama que llevaban años sin participar, entre ellas Oyster, Amel e YYachts. A su lado estarán grupos internacionales como Beneteau, con Jeanneau, Lagoon y Excess, y una representación amplia de astilleros y marcas españolas, desde De Antonio Yachts hasta Kumbra, Sasga, Amura, Kattum, Lema o Pantiera.

Del gran yate al primer contacto con el mar
El Moll de la Fusta concentrará buena parte de la exposición, mientras Marina Port Vell acogerá los veleros, grandes catamaranes y embarcaciones de mayor eslora. La muestra flotante permitirá nuevamente subir a bordo y comparar distribuciones, materiales y soluciones que difícilmente pueden valorarse únicamente a través de fotografías o fichas técnicas.
Sin embargo, una de las claves de 2026 estará precisamente fuera de esa exposición convencional. Bajo el nombre SeaMotion, el salón incorpora espacios destinados a quienes todavía no forman parte del mundo náutico o se acercan a él desde otros ámbitos.
El nuevo Experience Water trasladará parte de la actividad directamente al agua mediante demostraciones de productos, accesorios y deportes náuticos. El submarinismo vuelve también al salón dentro del área Diving, Shopping & Water Sports, junto a escuelas, equipamiento y otras actividades relacionadas con el mar.
A ello se suma el Innovation Dock, otro espacio nuevo dedicado a embarcaciones y dispositivos completamente eléctricos. Combinará exposición en tierra y demostraciones en el agua para mostrar soluciones destinadas a reducir tanto las emisiones como el impacto acústico de la navegación.
Las pruebas de navegación para potenciales compradores tendrán igualmente mayor presencia. La intención es que el visitante pueda pasar de observar un barco amarrado a comprobar directamente su comportamiento en el mar, reforzando una dimensión experiencial que los grandes salones están incorporando progresivamente a su formato.
El intento de ampliar la comunidad náutica llega incluso a quienes acaban de entrar en ella. Los nuevos titulados de 2025 y 2026 podrán acceder gratuitamente al salón, una iniciativa dirigida a mantener el vínculo con una generación que acaba de obtener sus primeras credenciales para navegar.

Los puertos deportivos ganan espacio
La otra gran novedad afecta a un elemento fundamental para que toda esa actividad pueda existir: las marinas. El nuevo pabellón cubierto del Moll de la Fusta reunirá, directa o indirectamente, a más de 240 instalaciones portuarias, dentro de un espacio específico dedicado a destinos, servicios e infraestructuras.
La incorporación de los puertos como uno de los sectores protagonistas refleja una evolución bastante más amplia. Una marina ya no funciona únicamente como lugar donde dejar un barco. Alrededor del amarre aparecen mantenimiento, restauración, hospitality, actividades deportivas, turismo y una relación cada vez más estrecha con las ciudades y territorios donde se encuentra.
Barcelona ofrece un escenario especialmente adecuado para mostrar esa transformación. El Port Vell combina marinas, grandes esloras, restauración, turismo, espacios ciudadanos y actividad económica a pocos minutos a pie del centro histórico. El propio Salón Náutico lleva años intentando aprovechar esa relación para superar los límites tradicionales de una feria sectorial.
La dimensión profesional seguirá teniendo su propio espacio. Del 14 al 16 de octubre, Ágora Port, coordinada por el Port de Barcelona y Barcelona Clúster Nàutic, reunirá a 25 ponentes en nueve sesiones dedicadas a cuestiones como la formación profesional, la convivencia entre puertos y ciudades, las nuevas formas de consumo de la náutica o la navegación adaptada.
El programa se completa con gastronomía y hospitality en Marina Port Vell y Moll de la Fusta, además de una nueva edición de la Nit Nàutica, que el viernes 16 prolongará la actividad hasta las 22.00 horas.
Después de una temporada europea marcada por los grandes estrenos de Cannes, el peso industrial de Génova y el universo del superyate de Mónaco, Barcelona cerrará el recorrido desde otra posición: intentando ensanchar la puerta de entrada al mar. Del comprador de un yate al recién titulado, del navegante al submarinista y del astillero al puerto deportivo, la edición de 2026 quiere mostrar que hoy la comunidad náutica es bastante más amplia que el conjunto de quienes poseen un barco.