La Batavia vuelve a tierra 31 años después de su botadura
La reconstrucción de 56 metros del célebre navío de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales regresa al mismo dique de Ámsterdam donde tocó el agua por primera vez en 1995. Una estructura de 90 toneladas permitirá conservarla definitivamente en el Museum Batavialand.
La historia de la Batavia original duró apenas ocho meses y terminó el 4 de junio de 1629 contra un arrecife frente a la costa occidental de Australia. La de su reconstrucción lleva ya más de cuatro décadas y entra ahora en una fase bastante menos dramática, aunque técnicamente singular: después de 31 años en el agua, el barco será trasladado definitivamente a tierra para garantizar su conservación.
El pasado 19 de septiembre, la réplica de 56 metros llegó a Damen Shiprepair Amsterdam, donde será colocada sobre una enorme cuna construida específicamente para ella. El lugar no es casual. Fue precisamente desde el Dock 4 de estas instalaciones desde donde la Batavia fue introducida en el agua el 10 de abril de 1995, antes de ser remolcada hasta Lelystad. Tres décadas después, vuelve al mismo dique para realizar prácticamente la operación inversa.
La actual Batavia nació de la obsesión del maestro constructor Willem Vos por recuperar las técnicas de la gran carpintería naval neerlandesa. La construcción comenzó en Lelystad en octubre de 1985 y se prolongó durante diez años. No se trataba simplemente de reproducir la apariencia exterior de un barco del siglo XVII: Vos utilizó materiales, herramientas y métodos tradicionales siempre que fue posible, apoyándose en documentación histórica y antiguos tratados de construcción naval.
El proyecto tuvo además una dimensión social poco habitual. Más de 600 jóvenes y voluntarios participaron en distintos momentos de la construcción, aprendiendo técnicas tradicionales de carpintería y construcción naval. La réplica terminó convirtiéndose así en algo más que una reproducción histórica: también permitió recuperar conocimientos que habían desaparecido casi completamente de los astilleros modernos.

Una historia que empezó con uno de los naufragios más célebres del siglo XVII
La elección de la Batavia tampoco era casual. El barco original fue construido entre 1627 y 1628 en Ámsterdam para la Verenigde Oostindische Compagnie, la VOC, en pleno apogeo de la expansión comercial neerlandesa. Era un spiegelretourschip, uno de los grandes navíos destinados a conectar los Países Bajos con las posesiones asiáticas de la compañía, preparado para transportar centenares de personas y enormes cantidades de mercancías durante travesías que podían prolongarse durante meses.
La Batavia partió de Texel a finales de octubre de 1628 en su viaje inaugural hacia la ciudad de Batavia, la actual Yakarta, cargada entre otras cosas con plata, objetos valiosos y mercancías destinadas al comercio asiático. Nunca llegó.
Durante la madrugada del 4 de junio de 1629, el barco chocó contra Morning Reef, en el archipiélago de Houtman Abrolhos, a entre 60 y 80 kilómetros de la costa de Australia Occidental. Alrededor de cuarenta personas murieron durante el naufragio y la mayoría de los supervivientes consiguió alcanzar los pequeños islotes cercanos.
Lo que ocurrió después convirtió la Batavia en uno de los naufragios más conocidos de la historia marítima. El comandante Francisco Pelsaert, el patrón Ariaen Jacobsz y varias decenas de hombres partieron en la única embarcación utilizable para buscar agua y finalmente continuaron hasta Batavia en busca de ayuda. Durante su ausencia, el sobrecargo Jeronimus Cornelisz, que ya había participado en planes de motín antes del naufragio, tomó el control de parte de los supervivientes.
Durante las semanas siguientes, Cornelisz y sus seguidores asesinaron a más de cien hombres, mujeres y niños. Un grupo encabezado por el soldado Wiebbe Hayes consiguió resistir y finalmente capturó a Cornelisz poco antes del regreso de Pelsaert con el barco de rescate Sardam. Cornelisz y seis de sus hombres fueron ejecutados en las islas; otros fueron trasladados a Batavia para ser juzgados.
El pecio permaneció durante más de tres siglos frente a Australia Occidental hasta ser identificado en 1963. Desde finales de aquella década, las campañas arqueológicas han recuperado cañones, monedas, objetos personales y partes de la estructura del barco, además de restos humanos encontrados posteriormente en las islas donde quedaron atrapados los supervivientes.
La reconstrucción de Willem Vos permitió trasladar aquella historia desde el fondo del océano hasta una experiencia física. Durante tres décadas, los visitantes del Museum Batavialand han podido recorrer sus cubiertas y espacios interiores y entender las dimensiones reales de un barco en el que más de 300 personas podían pasar meses atravesando océanos.


Una cuna de 90 toneladas para conservar un barco de madera
Pero una reconstrucción realizada con materiales históricos comparte también algunos de sus problemas. El propio Museum Batavialand recuerda que la vida útil normal de un barco de este tipo en el siglo XVII era de apenas 15 a 25 años. La Batavia actual comenzó a construirse hace más de cuarenta. Mantener permanentemente en el agua una estructura de madera de estas dimensiones complica considerablemente su conservación. La solución será sacarla definitivamente del agua.
Para hacerlo, Niron Staal, empresa hermana de Damen Shiprepair Amsterdam, ha construido durante dos meses una estructura específica formada por 90 toneladas de acero. Una vez terminada, la cuna fue tratada y pintada y el Museum Batavialand añadió superficies de madera en los puntos de contacto para que el casco pueda descansar sobre ella sin sufrir daños.
La operación aprovecha las dimensiones del Dock 4 de Damen, un dique de 450 metros de longitud, 39 de anchura y ocho metros de calado. La cuna se coloca primero sobre un pontón de transporte y todo el conjunto se sumerge dentro del dique. La Batavia entra entonces flotando y se posiciona exactamente encima.
A partir de ahí comienza una maniobra deliberadamente lenta. Al bombear el agua fuera del dique, el barco desciende progresivamente hasta apoyarse sobre su nueva estructura. Después se vacían los tanques de lastre del pontón, que vuelve a flotar llevando consigo la cuna y la Batavia.
Antes del viaje final habrá que eliminar además una parte importante del peso que deja de tener sentido una vez que el barco no necesita estabilidad en el agua. Un equipo de voluntarios retirará los lingotes de plomo de 20 kilos cada uno utilizados como lastre durante su etapa flotante.
La última etapa está prevista para el 1 de octubre, cuando la Batavia será llevada a tierra en Lelystad mediante plataformas autopropulsadas SPMT y regresará al Museum Batavialand, esta vez sobre la estructura que deberá conservarla para las próximas generaciones.
La operación reúne además dos formas de construcción naval separadas por cuatro siglos. La Batavia fue levantada prácticamente a mano para recuperar una tradición desaparecida; la cuna que permitirá conservarla utiliza ingeniería pesada contemporánea, grandes diques, pontones sumergibles y transporte modular. Incluso algunos trabajadores de Damen que participaron o estuvieron vinculados a aquella botadura de 1995 siguen relacionados con el proyecto actual.
Treinta y un años después de salir de aquel Dock 4, la Batavia vuelve al mismo lugar. Esta vez no para empezar a navegar, sino para dejar de hacerlo.