Floating Life lleva a Cannes una forma más integral de gestionar un yate
La compañía suiza aprovecha el Cannes Yachting Festival para reforzar su modelo de asesoramiento al armador y presentar a sus clientes el nuevo Sunreef ULTIMA 88.
Comprar un yate es solo el comienzo de una relación que puede prolongarse durante décadas y que implica gestión técnica, tripulación, mantenimiento, seguros, charter, posibles refits y, llegado el momento, venta o sustitución. A medida que aumentan las dimensiones y la complejidad de los barcos, también crece el número de decisiones que debe tomar un propietario. Floating Life ha construido buena parte de su actividad precisamente alrededor de esa necesidad de contar con un interlocutor capaz de acompañar todo el ciclo de vida del yate.
Fundada en Suiza en 2002 por Andrea Pezzini y Barbara Tambani, la compañía trabaja actualmente con embarcaciones de entre 30 y 60 metros y reúne bajo una misma estructura servicios de Yacht Management, Charter y Brokerage, desarrollo de proyectos completamente personalizados y representación técnica del armador durante la construcción.
El Cannes Yachting Festival ofrece esta semana un escenario especialmente adecuado para ese modelo. Floating Life estará presente durante todo el salón con sus equipos de Charter y Brokerage, acompañando a clientes en las visitas a barcos y en la evaluación de las distintas oportunidades que concentra una cita con centenares de embarcaciones nuevas y de segunda mano.
Su presencia tendrá además un protagonista concreto: el Sunreef ULTIMA 88, que celebra en Cannes su estreno mundial y que Floating Life presentará a sus clientes como agente autorizado de Sunreef Yachts para los cantones de habla italiana y francesa de Suiza.



El ULTIMA 88 explora el territorio entre monocasco y multicasco
La nueva incorporación a la familia ULTIMA continúa desarrollando una idea que Sunreef lleva varias temporadas explorando: combinar algunas características dinámicas de los yates monocasco con el espacio, la estabilidad y la habitabilidad propios de un multicasco.
El ULTIMA 88 alcanza una velocidad máxima declarada de 26 nudos y concede especial importancia a la relación entre los espacios habitables y el agua. En popa, el Ocean Lounge incorpora terrazas laterales abatibles que amplían considerablemente la superficie disponible cuando el barco está fondeado y crean una gran zona abierta directamente al mar.
Un garaje de grandes dimensiones y una plataforma hidráulica facilitan además el acceso a juguetes náuticos y equipamiento deportivo. Son soluciones que responden a una evolución evidente en el diseño de los grandes yates: buena parte de la vida a bordo se desplaza hacia las zonas exteriores y el barco se convierte cada vez más en una base desde la que desarrollar actividades en el agua.
Para Floating Life, el estreno permite mostrar el modelo directamente a sus clientes y reforzar una colaboración que amplía su actividad más allá del brokerage tradicional. Filippo Rossi, Chief Commercial Officer de la compañía, estará presente durante el salón para presentar el ULTIMA 88 y analizar con potenciales propietarios las posibilidades del proyecto.



Un único interlocutor durante la vida del barco
La relación con Sunreef encaja dentro de una estrategia más amplia. Floating Life plantea su actividad desde la perspectiva del propietario y reúne servicios que habitualmente pueden quedar repartidos entre diferentes especialistas.
La compañía se ocupa de la gestión técnica y administrativa de los yates, la planificación de charter y el asesoramiento en operaciones de compra y venta, además de cuestiones jurídicas y aseguradoras. Su división New Build interviene desde una fase mucho más temprana, gestionando el diseño y desarrollo de proyectos completamente personalizados y supervisando técnicamente la construcción en el astillero como representante del armador.
Esa figura adquiere importancia cuando un proyecto de gran eslora pasa del concepto a la construcción. El representante debe comprobar que el astillero respete los requisitos técnicos, contractuales y de calidad acordados, además de coordinar los intereses del propietario con diseñadores, ingenieros, proveedores y constructor. Floating Life traslada a esta actividad la experiencia acumulada tanto en la gestión como en la construcción de yates de entre 30 y 60 metros.
Cannes reúne durante seis días prácticamente todas esas fases en unos pocos muelles: barcos recién presentados, unidades disponibles para la venta, astilleros, brokers, diseñadores, proveedores y propietarios buscando su próximo proyecto. Para Floating Life, estar allí supone algo más que exhibir un modelo concreto. Permite situarse precisamente en el punto donde comienzan muchas de las decisiones que acompañarán al armador mucho después de que termine el salón.