Benetti Oasis 36M cambia el yate a partir de cómo se utiliza realmente
El nuevo modelo presentado en Cannes amplía las zonas más frecuentadas, mejora la eficiencia del casco y utiliza los datos de la flota para adaptar autonomía, mantenimiento y vida fondeado.
Benetti tenía una fuente de información difícil de reproducir en un estudio de diseño: decenas de Oasis navegando y propietarios y capitanes utilizándolos a diario. El nuevo Oasis 36M, presentado en el Cannes Yachting Festival 2026, nace precisamente de observar esa experiencia acumulada y convertirla en decisiones concretas de arquitectura, ingeniería y gestión a bordo.
El modelo prolonga la colaboración con el estudio británico RWD para los exteriores y Bonetti/Kozerski Architecture para los interiores, pero Benetti ha querido que su evolución partiera menos de añadir equipamiento que de analizar dónde pasan realmente el tiempo los propietarios, cómo navegan y qué necesidades aparecen después de años de utilización.
Una de las respuestas más evidentes está en el reparto del espacio. El Sun Deck, la terraza del Upper Deck y el característico Oasis Deck crecen porque son precisamente algunas de las zonas más utilizadas. Los interiores eliminan elementos estructurales innecesarios para ganar amplitud y se han revisado también las circulaciones, separando mejor los recorridos de huéspedes y tripulación.

Más autonomía fondeado sin aumentar los depósitos de combustible
Más interesante resulta lo ocurrido bajo la línea de flotación. El departamento de I+D de Benetti ha desarrollado un nuevo bulbo de proa que, según el astillero, reduce la resistencia hidrodinámica en más de un 10% navegando a 10 nudos. A esa velocidad, el consumo se mantiene por debajo de 30 litros por hora para cada motor.
La mejora ha permitido revisar una convención habitual: aprovechar todo el volumen posible para transportar combustible. Los datos recogidos por Benetti entre su flota indicaban que los propietarios pasan cada vez más tiempo fondeados. El Oasis 36M reduce por ello de manera calculada la capacidad de combustible, manteniendo la autonomía considerada necesaria para sus patrones reales de navegación, y dedica parte del espacio liberado a otros usos.
Entre ellos están los depósitos de aguas grises y negras, que alcanzan conjuntamente 5.000 litros. Puede parecer un dato bastante menos atractivo que la velocidad o la superficie de una terraza, pero determina cuánto tiempo puede permanecer un yate en una cala sin necesidad de regresar a puerto. En este caso, la eficiencia hidrodinámica termina convirtiéndose directamente en más días de autonomía fondeado.
Benetti ha aplicado una lógica similar a los mecanismos de cubierta. La apertura del garaje, los sistemas de elevación y las alas abatibles del Oasis Deck abandonan los circuitos hidráulicos en favor de actuadores completamente eléctricos. Con ello se eliminan posibles pérdidas de aceite, se simplifica el mantenimiento y disminuyen también el ruido y las vibraciones durante las maniobras.

Un yate que empieza a anticipar su propio mantenimiento
La propulsión estándar mantiene una configuración convencional, considerada por Benetti la opción de referencia para largas navegaciones, aunque el Oasis 36M puede equiparse con el sistema híbrido Siemens Siship EcoProp. Esta solución plug-in está destinada a reducir consumos, emisiones y ruido sin alterar las exigencias de fiabilidad operativa de un barco concebido para viajar.
El astillero introduce además sistemas SCR de reducción catalítica selectiva de emisiones, pese a que la normativa internacional no los exige para unidades por debajo de las 500 GT. Es una tecnología que Benetti ha decidido extender a sus modelos independientemente de ese umbral regulatorio.
La novedad menos visible puede ser también una de las que más afecten al funcionamiento cotidiano. El Oasis 36M incorpora D.gree, una plataforma desarrollada junto a SailADV que combina un gemelo digital, modelos estructurales y algoritmos de machine learning. El sistema controla en tiempo real parámetros físicos e hidrodinámicos del casco para detectar anomalías y anticipar necesidades de mantenimiento de motores y generadores.
Para un propietario, esa tecnología tiene una consecuencia bastante práctica: reducir el riesgo de averías capaces de dejar el barco inmovilizado precisamente cuando debería estar navegando. Para el capitán y la tripulación, añade información con la que planificar intervenciones antes de que un problema se convierta en una parada imprevista.
El Oasis 36M lleva así a una nueva generación una familia que Benetti ha convertido en una de sus propuestas más reconocibles. El dato revelador quizá no esté en sus 36 metros, sino en esos 5.000 litros destinados a aguas grises y negras. Si los propietarios utilizan sus yates para permanecer varios días en una bahía, el barco debe empezar a diseñarse también alrededor de todo lo necesario para quedarse allí.