Seamore 34: Antonini Navi estrena una nueva generación de superyates crossover
La entrega del primer Seamore 34 marca un paso decisivo para Antonini Navi, que transforma una plataforma totalmente personalizada en la base de una futura gama semi-custom dentro del segmento de los superyates de acero.
Hay botaduras que cierran un proyecto y otras que inauguran una etapa. La entrega del primer Seamore 34 pertenece claramente a la segunda categoría. Para Antonini Navi, este yate de 34 metros no representa únicamente la culminación de un encargo personalizado, sino el punto de partida de una nueva estrategia industrial con la que el astillero quiere consolidarse en el competitivo segmento de los superyates de acero de menos de 500 GT.
El proyecto nace de una plataforma desarrollada íntegramente por Antonini Navi, con arquitectura naval de Hydro Tec e interiores diseñados por Hot Lab. La idea resulta especialmente interesante porque combina dos conceptos que habitualmente parecen incompatibles: mantener el nivel de personalización propio de un proyecto full-custom y, al mismo tiempo, aprovechar una base técnica común que haga más eficiente el proceso de construcción. Según el astillero, esa plataforma servirá como punto de partida para su futura gama semi-custom.
Más que diseñar un barco aislado, Antonini Navi ha querido definir un lenguaje reconocible. La inspiración procede del mundo de la arquitectura naval profesional —remolcadores, barcos de trabajo y embarcaciones militares— reinterpretada mediante una proa casi vertical, un puente con grandes ventanales inclinados hacia atrás y volúmenes marcados que transmiten una imagen sólida sin renunciar a la elegancia característica del diseño italiano.


Una plataforma pensada para evolucionar
El Seamore 34 responde a una tendencia cada vez más visible entre los constructores de superyates.
Desarrollar una plataforma común permite optimizar ingeniería, tiempos de construcción y procesos industriales, pero el reto consiste en evitar que todos los barcos acaben pareciéndose entre sí. Antonini Navi intenta resolver esa cuestión dejando que cada unidad pueda reinterpretarse según las necesidades del propietario sin modificar la arquitectura básica del proyecto.
El resultado es un crossover concebido para reforzar la relación entre espacios interiores y exteriores. La cubierta principal ofrece más de 150 metros cuadrados de superficie utilizable, mientras la cubierta superior añade aproximadamente 160 metros cuadrados de espacios al aire libre. Los interiores, desarrollados por Hot Lab, combinan madera de teca, tonos pastel y superficies acanaladas para potenciar la entrada de luz natural y ampliar la percepción de espacio.
La ingeniería también ocupa un lugar central en el proyecto. Durante las pruebas de mar previas a la entrega, el Seamore 34 alcanzó una autonomía superior a las 4.300 millas náuticas navegando a 10 nudos y una velocidad máxima de 14 nudos. El comportamiento acústico resulta igualmente significativo: con el barco fondeado y todos los sistemas en funcionamiento, el nivel sonoro medido en la suite principal fue de solo 39,2 dB(A), mientras las vibraciones registradas en el salón principal permanecieron en 0,32 mm/s, cifras que reflejan el cuidado prestado tanto al aislamiento como al sistema de propulsión.





Un constructor que traslada su experiencia industrial al mundo del yate
La entrega del Seamore 34 coincide con un momento de expansión para Antonini Navi.
El astillero trabaja ya en el lanzamiento del Evo 31 y tiene en construcción un nuevo yate de acero de 40 metros cuya entrega está prevista para 2028, señales de una cartera de proyectos que continúa creciendo.
La empresa nació de la colaboración entre el histórico Gruppo Antonini, activo en La Spezia desde 1943, y Aldo Manna, profesional con más de treinta años de experiencia en el sector de los superyates. Esa combinación explica buena parte de su posicionamiento actual: aprovechar el conocimiento adquirido durante décadas en construcción naval y plataformas offshore para aplicarlo al mundo de los yates personalizados.
Sus instalaciones, situadas en la denominada Blue Mile de La Spezia, disponen de más de 33.000 metros cuadrados de superficie, cuatro posiciones dedicadas a la construcción de yates y un equipo de más de 200 profesionales. Además de construir embarcaciones de hasta 70 metros, el astillero desarrolla actividades de refit, mantenimiento y producción para terceros, una estructura industrial que le permite afrontar proyectos de elevada complejidad técnica.
El Seamore 34 representa así mucho más que la entrega de un nuevo superyate. Resume la estrategia de un constructor que busca abrirse paso en un segmento dominado por nombres históricos mediante una combinación de experiencia industrial, plataformas flexibles y un enfoque donde la personalización no desaparece, sino que encuentra nuevas formas de convivir con una producción más eficiente.