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Revista Bruma La revista del mar de Descubrir.com
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Nueva Inglaterra: la región marítima que vio nacer a Estados Unidos

De Salem a Newport, la costa este recorre los orígenes de Estados Unidos entre puertos coloniales, faros, islas y una cultura profundamente ligada al mar.

Nueva Inglaterra: la región marítima que vio nacer a Estados Unidos

Nueva Inglaterra es la región de Estados Unidos que más vive mirando al mar. Lo lleva haciendo desde antes de que existiera el país. Fueron estos puertos los que recibieron a los primeros colonos ingleses, los que financiaron la independencia con el comercio transatlántico y los que armaron la primera marina de guerra de la joven república.

La costa que va de Salem a Newport es, en ese sentido, el recuerdo más auténtico de lo que este país fue antes de convertirse en lo que es. Pero también es una de las rutas de navegación más completas del Atlántico norte, con bahías protegidas, faros operativos desde el siglo XVIII, pueblos de pescadores que no han cambiado demasiado su fisonomía y una tradición de regatas que la han convertido en la capital mundial de la vela.

Salem: El puerto más allá de las brujas

Dieciséis millas al norte de Boston, la bahía de Salem se abre entre penínsulas bajas de pinos y casas coloniales que llevan en pie desde el siglo XVII. El puerto fue el primer puerto comercial de las colonias inglesas y durante el siglo XVIII construyó las primeras grandes fortunas del país con el comercio con China e India. Las mansiones de estilo federal que el arquitecto Samuel McIntire diseñó a lo largo de Chestnut Street para los armadores y comerciantes de la época son una de las concentraciones más importantes de arquitectura preindependencia del país. El Peabody Essex Museum guarda, además, la colección marítima más completa de Nueva Inglaterra.

Todo eso, sin embargo, pesa menos en el imaginario colectivo que lo que ocurrió en 1692, cuando una cadena de acusaciones de brujería derivó en un proceso judicial que terminó con diecinueve personas ahorcadas y más de doscientas encarceladas. Los juicios de Salem se han convertido en el símbolo más citado de la histeria colectiva en la historia estadounidense. La ciudad ha aprendido a convivir con esa fama con una mezcla de seriedad historiográfica y el habitual beneficio turístico, que se comprueba especialmente en las semanas que rodean a Halloween cuando Salem se convierte en el destino más deseado del país.

Marblehead: La cuna de la marina

A cuatro millas al sur de Salem, Marblehead se asienta en una península de calles estrechas. El Old Town es un laberinto de casas coloniales de madera pintada en colores que el viento marino ha ido matizando durante trescientos años y en las zonas más altas viven todavía muchas de las grandes fortunas de Boston que eligieron este promontorio para sus veraneos. La niebla densa que llega por las mañanas desde el Atlántico es parte del carácter del lugar.

Marblehead es considerada la cuna de la marina de guerra estadounidense. Fue aquí donde en 1775 se botó la goleta Hannah, el primer barco al servicio del ejército continental de George Washington. También es la ciudad náutica por excelencia de la costa norte, sede de regatas desde el siglo XIX, hogar del legendario regatista Ted Hood y punto de partida de algunas de las travesías oceánicas más importantes de la historia de la vela norteamericana. El faro de Marblehead, sobre la roca del parque Chandler Hovey, ofrece la mejor vista de la bahía y de los barcos que entran y salen de Salem Sound.

Boston: La ciudad que fundó un nuevo país

La bahía de Boston tiene esa personalidad que solo tienen las ciudades que llevan mucho tiempo mirando al mar. El Puerto de Boston fue el escenario del episodio más famoso de la independencia estadounidense. En diciembre de 1773 un grupo de colonos disfrazados de indígenas arrojó al agua el cargamento de té de tres barcos anclados en el muelle para protestar contra los impuestos británicos, un acto de vandalismo que la historia convirtió en el principio del fin de la colonia.
Navegar hacia el puerto desde el norte es entrar despacio en una ciudad que se entiende mejor desde el agua que desde cualquier otra perspectiva. El skyline de cristal y piedra, el North End con sus campanarios y sus tejados de pizarra, el puente Zakim sobre el río Charles y los veleros que cruzan la bahía en los días de viento de verano componen una imagen muy auténtica de Boston.

El Museum Wharf y el renovado paseo del puerto son el inicio perfecto para visitar una ciudad que acumula más historia por kilómetro cuadrado que cualquier otra del país. El Freedom Trail conecta dieciséis lugares históricos en cuatro kilómetros a pie, el North End italiano tiene las mejores pastelerías de la ciudad en calles de adoquín que no han cambiado desde el siglo XIX y el Back Bay ofrece la versión más elegante y pausada de Boston con la Biblioteca Pública como telón de fondo.

Martha's Vineyard: La isla de las mareas

Al sur de Cape Cod, cruzando el estrecho de Vineyard Sound, Martha's Vineyard es una pequeña isla que ha conseguido el equilibrio improbable de ser un destino de presidentes y celebridades sin dejar de funcionar como un lugar donde la gente trabaja, pesca y va al supermercado. Los Kennedy veranean aquí desde hace generaciones. Obama también eligió la isla para su retiro estival. La multitud de agosto llega en ferri desde Woods Hole y llena los pueblos de Edgartown y Oak Bluffs, pero la isla es lo suficientemente grande como para que siempre exista alguna playa donde el único ruido sea el de las olas.

Edgartown es el pueblo más elegante, con sus mansiones blancas de capitanes balleneros del siglo XIX y su faro de granito en la punta del muelle. Aquinnah, en el extremo oeste, tiene los acantilados de arcilla roja que los wampanoags consideran sagrados y que producen, a la hora del atardecer, uno de los colores más extraños de toda la costa atlántica. La pesca de lubina rayada desde la orilla en los días de otoño, cuando la isla se vacía y el viento cambia de dirección, es una de las razones por las que muchos de los que llegan en agosto terminan comprando casa.

Providence: La ciudad que fundó un hereje

Fundada en 1636 por Roger Williams, expulsado de la colonia de Massachusetts por sus ideas sobre la separación de la Iglesia y el Estado, Providence es la capital de Rhode Island y una de las ciudades universitarias más importantes del noreste. Williams llamó a su fundación Providence como agradecimiento a lo que él entendió como la providencia divina que lo había guiado hasta ese punto de la bahía de Narragansett. La ciudad se asentó en la colina sobre el río y creció hacia el agua con la lógica de los puertos comerciales coloniales.

Benefit Street, conocida como la Milla de la Historia, concentra la mayor colección de edificios del siglo XVIII fuera de Newport, con casas de madera pintada en azul, verde y amarillo que la Universidad de Brown y la Escuela de Diseño de Rhode Island han ayudado a mantener en pie durante décadas. El WaterFire, la instalación de arte público que ilumina con brasas el río Providence en las noches de verano, convierte el centro de la ciudad en algo que no tiene equivalente en ninguna otra ciudad de la costa. Navegar desde Martha's Vineyard hasta Providence implica remontar la bahía de Narragansett hacia el norte, con los pequeños pueblos pesqueros de Jamestown y Bristol a ambos lados, y llegar a un puerto que tiene más profundidad de la que promete desde el agua.

Newport: El final más elegante para esta ruta marítima

Terminamos como no podía ser de otra manera en Newport, la ciudad náutica más importante de América del Norte. La America's Cup se disputó aquí desde 1930 hasta 1983, cuando Australia II arrebató el trofeo a los estadounidenses en la que sigue siendo considerada la mayor sorpresa de la historia de la vela deportiva. El International Yacht Restoration School trabaja en el puerto con barcos históricos que de otra forma habrían desaparecido y nos permiten conocer esta parte de la historia.

El Cliff Walk bordea los acantilados del lado atlántico de la península durante seis kilómetros, con las mansiones de la Gilded Age en lo alto y el océano abajo. Los Vanderbilt construyeron aquí The Breakers, una villa de setenta habitaciones de inspiración italiana que en 1895 era la residencia de verano más lujosa de América. A cien metros está Marble House, otra obra encargada por la misma familia y diseñada como regalo de cumpleaños para la señora Vanderbilt, construida con 500.000 pies cúbicos de mármol americano, italiano y africano a un coste de once millones de dólares de la época.

Más adelante, Rosecliff imita el Grand Trianon de Versalles, The Elms fue la primera mansión de la ciudad con electricidad y Ochre Court, construida en 1892 por el banquero y navegante Ogden Goelet, pertenece hoy a la Universidad Salve Regina.