Besnati reinventa un objeto que casi nunca es protagonista
La firma italiana debuta en el Cannes Yachting Festival con Hurlo 325, un tender de lujo que traslada al segmento auxiliar el nivel de personalización, diseño y prestaciones propio de los grandes yates.
Pocas embarcaciones reciben menos atención que un tender. Aunque es el primer barco que utiliza el propietario al llegar a puerto y el último al abandonar el fondeo, durante décadas ha sido considerado un elemento puramente funcional. Su misión consistía en transportar personas entre el yate y tierra, sin mayores aspiraciones. La italiana Besnati cree que ese planteamiento ha quedado atrás.
La marca ha aprovechado el Cannes Yachting Festival para presentar oficialmente Hurlo 325, el primer modelo de una nueva gama de tenders de lujo concebidos para ofrecer el mismo nivel de diseño, calidad constructiva y personalización que caracteriza a los grandes yates. Tras mostrar los primeros prototipos en Boot Düsseldorf, el proyecto llega ahora a Cannes profundamente revisado gracias a las aportaciones recibidas por armadores y distribuidores internacionales.
La evolución no se ha limitado a pequeños ajustes. Según explica el fundador de la compañía, Davide Besnati, el desarrollo ha incluido una revisión completa del casco, un nuevo puesto de gobierno con volante de fibra de carbono inspirado en la Fórmula 1, un sistema de suspensión inédito y una pantalla flotante de 12,5 pulgadas que integra todos los sistemas del barco. También cambia la propulsión, ahora confiada a un nuevo motor turboalimentado Belassi de 330 caballos, desarrollado específicamente para esta versión.


Mucho más que una embarcación auxiliar
La idea que hay detrás de Hurlo 325 resulta probablemente más interesante que sus cifras. Besnati parte de una reflexión sencilla: si los propietarios dedican cada vez más atención a personalizar su yate, ¿por qué aceptar un tender prácticamente idéntico al de cualquier otra embarcación? La compañía propone trasladar al segmento auxiliar el mismo enfoque semi-custom que domina hoy el mercado de los grandes yates.
Con 3,25 metros de eslora y 1,78 de manga, el Hurlo 325 ha sido diseñado por el italiano Valerio Rivellini, cuya propuesta combina referencias procedentes del automóvil deportivo, los karts y las motos acuáticas. El objetivo consiste en crear un tender que mantenga la funcionalidad necesaria para acompañar a un superyate, pero que también resulte atractivo como embarcación independiente para disfrutar de recorridos cortos con un marcado carácter deportivo.
El nuevo motor Belassi Turbo de 330 caballos permite superar los 60 nudos de velocidad máxima, una cifra poco habitual para una embarcación de estas dimensiones. Sin embargo, el fabricante insiste en que el proyecto no persigue únicamente las prestaciones. La prioridad ha sido desarrollar un barco ágil, fácil de gobernar y capaz de ofrecer un elevado nivel de confort y seguridad durante el uso cotidiano.


La personalización llega también a los tenders
El aspecto que probablemente mejor define la filosofía de Besnati es la capacidad de adaptación. Construido en materiales compuestos con numerosos detalles en fibra de carbono, el Hurlo 325 puede configurarse mediante una amplia selección de acabados, colores, materiales y especificaciones técnicas. La intención no consiste únicamente en ofrecer más opciones al comprador, sino en conseguir que el tender dialogue visualmente con el yate al que acompaña y forme parte de un mismo proyecto estético.
Ese planteamiento responde a una evolución visible en el mercado del lujo. Los propietarios ya no buscan únicamente productos exclusivos, sino experiencias coherentes donde cada elemento refleje un mismo lenguaje de diseño. En ese contexto, incluso una embarcación auxiliar deja de entenderse como un accesorio para convertirse en una prolongación natural del barco principal.
Hurlo 325 será el primer paso de una gama que Besnati prevé ampliar con nuevos modelos de diferentes dimensiones durante los próximos años. Todos compartirán la misma idea: combinar diseño italiano, altas prestaciones y un elevado nivel de personalización en un segmento que hasta ahora apenas había evolucionado.
El debut de la firma en Cannes confirma además otra tendencia dentro de la náutica contemporánea. La personalización ya no se limita a los grandes yates. Poco a poco empieza a extenderse a todos los elementos que forman parte de la experiencia de navegación, incluidos aquellos que durante mucho tiempo permanecieron en un discreto segundo plano.